07.11.2026 / Elecciones en EEUU

Abdul El-Sayed: quién es el progresista que desafió a Trump y ganó

El médico de 42 años ganó una de las elecciones más disputadas de Estados Unidos y se convertirá en el primer musulmán en integrar el Senado. Hijo de un inmigrante egipcio, defensor de la salud pública y aliado de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, se impuso en Michigan después de una campaña en la que Donald Trump atacó reiteradamente su identidad y su nombre.



Abdul El-Sayed se convirtió en uno de los grandes protagonistas de las elecciones legislativas de Estados Unidos. El demócrata ganó el escaño del Senado por Michigan frente al republicano Mike Rogers, aliado del presidente Donald Trump, y a partir de enero será el primer senador musulmán de la historia del país. Su victoria adquirió además relevancia nacional porque ocurrió en un estado bisagra que Trump había ganado en las presidenciales de 2024.

El-Sayed obtuvo alrededor del 52% de los votos y culminó una campaña en la que debió superar primero una dura interna dentro del Partido Demócrata y luego una elección general atravesada por los ataques de Trump y otros dirigentes republicanos. El presidente se burló públicamente de su nombre y los republicanos intentaron asociarlo con organizaciones como Hamás, Hezbollah y Al Qaeda, acusaciones para las que no presentaron pruebas.

Durante el cierre de campaña, El-Sayed respondió directamente al presidente. «Mi nombre es Abdulrahman Mohamed El-Sayed», dijo ante sus seguidores en Detroit, antes de agregar que Trump no necesitaba aprender a pronunciarlo porque después de las elecciones podía llamarlo «senador».

Quién es Abdul El-Sayed

Nacido y criado en Michigan, El-Sayed acaba de cumplir 42 años y es hijo de un inmigrante egipcio. Estudió biología y ciencia política en la Universidad de Michigan, obtuvo una beca Rhodes para estudiar Salud Pública en la Universidad de Oxford y se graduó de médico en la Universidad de Columbia. Antes de dedicarse de lleno a la política desarrolló buena parte de su carrera profesional en la epidemiología y la gestión sanitaria.

A los 30 años se convirtió en uno de los responsables de salud pública más jóvenes de una gran ciudad estadounidense cuando asumió la conducción del Departamento de Salud de Detroit, que había sido privatizado durante la bancarrota de la ciudad. Años después dirigió el Departamento de Salud, Servicios Humanos y Veteranos del condado de Wayne, el más poblado de Michigan.

Allí impulsó, entre otras políticas, programas para detectar plomo en el agua de escuelas, distribución de naloxona para prevenir muertes por sobredosis y un programa destinado a cancelar deuda médica de residentes del condado. Según Bridge Michigan, esa última iniciativa había eliminado más de 95 millones de dólares en facturas médicas para más de 100.000 personas hasta 2026.

Su desembarco electoral, sin embargo, no comenzó ahora. En 2018 se presentó a las primarias demócratas para gobernador de Michigan con el respaldo de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez. Terminó segundo detrás de Gretchen Whitmer, quien posteriormente ganó la gobernación.

Una agenda identificada con el ala progresista

Ocho años después, El-Sayed regresó a una elección estatal con una plataforma claramente identificada con el sector progresista del Partido Demócrata.

Su principal bandera es la reforma del sistema sanitario. Durante la campaña defendió Medicare for All, una ampliación radical de la cobertura pública de salud, y convirtió el costo de la atención médica en uno de los ejes de su discurso. También planteó reducir la influencia de las grandes fortunas y los grupos de interés en las campañas electorales. Su consigna resumía los tres puntos: sacar el dinero de la política, poner dinero en el bolsillo de los estadounidenses y garantizar atención médica universal.

También mantuvo una posición crítica hacia el gobierno de Israel por la guerra en Gaza y reclamó terminar con la ayuda estadounidense a ese país. Ese posicionamiento fue uno de los principales focos de conflicto durante las primarias demócratas.

El-Sayed terminó derrotando en esa interna a la representante Haley Stevens, respaldada por sectores del establishment partidario. La competencia movilizó cerca de 60 millones de dólares de grupos externos y el Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC) gastó cerca de 30 millones para intentar impedir su candidatura, según Associated Press y NBC News.

Su triunfo en las primarias confirmó el crecimiento de un espacio que tiene entre sus principales referentes a Sanders y Ocasio-Cortez y que en los últimos años incorporó nuevas figuras como Zohran Mamdani. Sanders respaldó a El-Sayed durante la campaña y Ocasio-Cortez participó de actos junto a él en el tramo final.

El enfrentamiento con Trump

La elección general convirtió a El-Sayed en blanco directo de Trump. El presidente respaldó a Rogers, quien había sido congresista y presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, y los republicanos concentraron parte de su campaña en las posiciones del demócrata sobre Israel y en su religión musulmana.

Trump llegó a burlarse públicamente de su nombre y utilizó reiteradamente su segundo nombre, Mohamed. Otros dirigentes republicanos buscaron vincularlo con organizaciones terroristas y cuestionaron su lealtad hacia Estados Unidos. Associated Press señaló que no se presentaron pruebas que respaldaran esas acusaciones.

Tras ganar, El-Sayed sostuvo que los votantes habían rechazado una campaña centrada en esos ataques. Su victoria tuvo además una dimensión histórica: cuando asuma en enero se convertirá en el primer musulmán elegido al Senado estadounidense.

Por qué su victoria importa para los demócratas

El resultado de Michigan excede la historia personal de El-Sayed. El estado es uno de los territorios políticamente más competitivos del país: Trump ganó allí en 2024, pero los republicanos no conseguían elegir un senador por Michigan desde 1994.

Por eso, su triunfo alimentó un debate que probablemente atravesará al Partido Demócrata camino a las presidenciales de 2028. Para el sector progresista, Michigan ofrece un argumento a favor de que una plataforma centrada en salud universal, costo de vida, cuestionamiento al poder de las grandes corporaciones y rechazo al financiamiento de los lobbies puede competir también fuera de los distritos tradicionalmente progresistas. Los sectores moderados sostienen, en cambio, que la elección ocurrió en el marco de un avance demócrata mucho más amplio a nivel nacional y que el resultado no puede atribuirse únicamente al perfil ideológico de El-Sayed.

El propio El-Sayed construyó su campaña alrededor de esa disputa. Antes de las elecciones había definido a Trump no como la causa sino como «el peor síntoma» de un sistema político que, según su visión, permite que grandes empresas, multimillonarios y grupos de interés tengan una influencia excesiva sobre las decisiones públicas.

Ahora tendrá la oportunidad de llevar ese discurso al Senado. Y su llegada a Washington convertirá a un médico y exfuncionario de salud pública que perdió su primera gran elección en 2018 en una de las figuras a seguir dentro de la disputa por el futuro del Partido Demócrata.