El oficialismo buscó llevar tranquilidad sobre el rumbo económico y descartó tanto una modificación del tipo de cambio como un eventual incumplimiento de los compromisos de deuda, en medio de las dudas del mercado por la suba del riesgo país y los reclamos del sector industrial por la pérdida de competitividad.
Uno de los primeros en hacerlo fue el ministro de Economía,
Luis Caputo, durante su exposición de esta mañana en la 32° Conferencia Industrial de la UIA. Allí rechazó que una devaluación sea una salida para mejorar la situación de las empresas y advirtió que esa medida implicaría “empobrecer a los asalariados”. En cambio, defendió la baja de impuestos, la desregulación y la reducción del costo financiero como vías para mejorar la competitividad.
Luego, el vocero presidencial,
Adrián Ravier, intentó despejar los temores sobre la capacidad de pago de la Argentina: "El país no va a caer en default mientras Milei sea presidente”, sostuvo. Además, agregó que el plan financiero diseñado por Caputo, el Banco Central y la Secretaría de Finanzas garantiza que las necesidades de fondos para afrontar los vencimientos de capital e intereses de 2026 y 2027 están cubiertas.
Ravier también buscó restarle peso a la suba del
riesgo país, que supera los 800 puntos básicos, al afirmar que “no es algo que altere a la gente de a pie”. Reconoció que el indicador preocupa al mundo financiero y a las colocaciones de deuda, pero atribuyó el incremento a los shocks externos y al historial de crisis de la Argentina. “Para nosotros esto es algo transitorio”, planteó.
Por su parte, Caputo volvió a cuestionar el modelo económico anterior y sostuvo que el país necesita consolidar la estabilidad macroeconómica y la previsibilidad para recuperar inversiones. En su diagnóstico, aseguró que la actividad industrial cayó 11% entre julio de 2022 y diciembre de 2023 y contrapuso ese período con una recuperación real del 14% de las jubilaciones durante la actual gestión, según las cifras que presentó ante los empresarios.
En paralelo, Ravier defendió la política económica y aseguró que el crecimiento de 2026 está garantizado, incluso si se registran uno o dos trimestres negativos. Si bien, ambos buscaron transmitir tranquilidad, dejaron en evidencia la preocupación oficial por las señales de desconfianza que llegan desde los mercados.