31.10.2026 / MEDIO AMBIENTE

Restauración de la naturaleza alcanza un récord, pero no llega a la meta de 2030

Un informe de Naciones Unidas registró 252 millones de hectáreas en proceso de restauración en 149 países, el mayor esfuerzo de este tipo documentado hasta ahora. Sin embargo, el mundo continúa lejos de cumplir los objetivos fijados para 2030 y deberá acelerar especialmente la recuperación de ecosistemas de agua dulce, marinos y costeros.





Unos 252 millones de hectáreas de ecosistemas degradados se encuentran actualmente en proceso de restauración en 149 países, según el primer balance global elaborado por Naciones Unidas sobre los esfuerzos para recuperar la naturaleza. La cifra representa el mayor esfuerzo de restauración documentado hasta ahora, pero todavía resulta insuficiente para alcanzar los compromisos internacionales previstos para 2030.

El informe Nature’s Comeback - Scaling ecosystem restoration for people and planet fue elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica. El documento fue presentado durante la COP17 sobre biodiversidad que se celebra en Ereván, Armenia.

Los 252 millones de hectáreas actualmente en recuperación representan una superficie similar a la de Kazajistán y equivalen aproximadamente al 34% del punto de referencia mundial asociado al objetivo para 2030. Los países asumieron compromisos para restaurar cerca de 1.000 millones de hectáreas de ecosistemas degradados.

El proceso ya generó, además, más de un millón de empleos verdes. Naciones Unidas estima que una expansión de los programas de restauración podría crear hasta 32 millones de puestos de trabajo adicionales para 2030.

La restauración avanza en tierra, pero se retrasa en ríos y mares

El avance, sin embargo, es muy desigual según el tipo de ecosistema. La mayor parte de la recuperación registrada se concentra en ambientes terrestres, donde la superficie en restauración se acerca a la mitad del objetivo mundial establecido para 2030.

China concentra por amplio margen la mayor superficie terrestre en recuperación, con 127,4 millones de hectáreas. El informe también registra importantes áreas de restauración en Mongolia, Kazajistán, Etiopía e Indonesia.

La situación es considerablemente más atrasada en los ecosistemas acuáticos. Naciones Unidas documentó apenas 11 millones de hectáreas de ecosistemas de agua dulce en restauración, distribuidas en 62 países, y 5,7 millones de hectáreas de ambientes marinos y costeros en 46 países.

De acuerdo con el balance de la ONU, los ecosistemas de agua dulce alcanzaron solamente el 5% del punto de referencia mundial para 2030, mientras que los ambientes marinos y costeros llegaron al 23%. La brecha resulta especialmente preocupante porque se encuentran entre los ecosistemas que se degradan a mayor velocidad.

El propio informe advierte, no obstante, que las cifras podrían subestimar el esfuerzo real debido a las dificultades para monitorear y reportar proyectos de restauración acuática. Un indicador muestra cierta aceleración: la proporción de países que informaron programas de restauración o rehabilitación de humedales pasó del 8% al 54% desde 2022.

Qué significa restaurar un ecosistema

La restauración no consiste únicamente en plantar árboles. Incluye diferentes intervenciones destinadas a recuperar ecosistemas degradados y restablecer funciones ambientales esenciales en bosques, tierras agrícolas, humedales, ríos, costas y océanos.

Su importancia excede la conservación de especies. Los ecosistemas saludables intervienen en la disponibilidad de agua y alimentos, almacenan carbono, reducen los efectos de inundaciones, sequías y otros eventos extremos y sostienen actividades económicas de millones de personas.

Según Naciones Unidas, restaurar apenas el 15% de las áreas prioritarias del planeta podría evitar alrededor del 60% de las extinciones de especies proyectadas. La recuperación de ecosistemas también puede contribuir a absorber dióxido de carbono y mejorar la seguridad alimentaria.

El objetivo internacional surge, entre otros compromisos, del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que estableció que para 2030 al menos el 30% de los ecosistemas terrestres, de aguas continentales, costeros y marinos degradados deben encontrarse bajo restauración efectiva.

La financiación deberá pasar de US$64.000 millones a US$296.000 millones

El principal desafío para los próximos cuatro años será multiplicar la escala de los proyectos. Para alcanzar los compromisos asumidos, Naciones Unidas sostiene que no alcanza con mantener el actual ritmo de restauración y reclama un fuerte incremento de la inversión.

El financiamiento anual destinado a estas políticas debería más que cuadruplicarse: pasar de unos US$64.000 millones actuales a US$296.000 millones en 2030.

Las mayores necesidades de inversión se concentran en la agroforestería, con unos US$87.000 millones anuales; la reforestación restaurativa, con US$52.000 millones; la recuperación de turberas, con US$44.000 millones; y la restauración de praderas marinas, con US$28.000 millones.

El informe plantea además que la próxima etapa debe superar la lógica de proyectos aislados y avanzar hacia lo que denomina “economías de restauración”: sistemas capaces de combinar recuperación ambiental, generación de empleo y actividad económica a largo plazo.

La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, sostuvo que el mundo está ante uno de los mayores movimientos de recuperación de la naturaleza registrados hasta ahora, aunque advirtió que todavía no avanza a la escala ni a la velocidad necesarias.

El balance llega a mitad de camino del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, que comenzó en 2021 y finalizará en 2030. El récord de 252 millones de hectáreas muestra que la restauración a gran escala es posible, pero también dimensiona la distancia que todavía separa al mundo de los objetivos que se comprometió a alcanzar en apenas cuatro años.
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