31.10.2026 / CRISIS POLÍTICA EN EL CARIBE

Haití aplaza sus elecciones hasta 2027 mientras Bukele despliega 2.000 soldados con el aval de Trump

El país caribeño volvió a postergar sus elecciones presidenciales y legislativas por la violencia de las bandas armadas. En paralelo, el presidente salvadoreño desplegó miles de militares para combatir a las pandillas y rescatar a cuatro soldados desaparecidos. Según reveló Axios, Donald Trump dio su aprobación privada a la operación.



El Consejo Electoral Provisional (CEP) de Haití volvió a aplazar las elecciones presidenciales y legislativas y fijó para el 18 de julio de 2027 la primera vuelta de los comicios, que estaban previstos para el 13 de diciembre de 2026. La segunda vuelta se realizará el 4 de octubre del próximo año, según el nuevo calendario difundido por el organismo electoral.

La decisión prolonga una crisis institucional que ya lleva una década: Haití no celebra elecciones nacionales desde 2016 y, desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021, el país no cuenta con autoridades nacionales elegidas por voto popular. Los sucesivos gobiernos de transición tampoco lograron hasta ahora restablecer un calendario electoral estable.

El nuevo aplazamiento coincide con una escalada de la intervención militar extranjera en el país. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, desplegó más de 2.000 soldados en territorio haitiano con el objetivo declarado de rescatar a cuatro militares salvadoreños desaparecidos y combatir a las bandas criminales.

La operación cuenta con el consentimiento del gobierno haitiano y recibió el respaldo privado del presidente estadounidense Donald Trump. Según reveló el medio norteamericano Axios, Bukele se comunicó telefónicamente con Trump para asegurarse de que Washington no se opusiera al despliegue. La respuesta del mandatario estadounidense fue contundente: "Hacé lo que tengas que hacer".

Las elecciones de Haití pasan a julio de 2027

El nuevo cronograma establece que la campaña electoral comenzará el 15 de abril de 2027 y que la primera vuelta presidencial y legislativa se realizará tres meses después, el 18 de julio. Una eventual segunda vuelta quedó programada para el 4 de octubre, junto con elecciones locales.

Es el segundo aplazamiento importante del proceso durante 2026. Originalmente, las elecciones habían sido anunciadas para el 30 de agosto. Luego fueron trasladadas al 13 de diciembre y ahora volvieron a postergarse otros siete meses.

El CEP explicó que el calendario actualizado busca permitir que las operaciones electorales continúen bajo condiciones en las que los distintos actores puedan cumplir sus obligaciones y respetar el marco legal. La decisión fue tomada después de consultas con fuerzas de seguridad, partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil, representantes del sector privado y el gobierno.

Una década sin elecciones nacionales

La última elección presidencial haitiana se remonta a 2016, cuando resultó elegido Jovenel Moïse. El mandatario asumió en febrero de 2017 y fue asesinado el 7 de julio de 2021 en su residencia de Puerto Príncipe.

Desde entonces, Haití atravesó una sucesión de administraciones transitorias en medio de un deterioro de las instituciones estatales. Actualmente el gobierno está encabezado por el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, quien ocupa el cargo desde noviembre de 2024.

La prolongación de la transición convirtió a Haití en un caso excepcional en la región: el país llegará a las elecciones de julio de 2027, si finalmente se realizan, después de más de diez años sin celebrar comicios nacionales.

La violencia de las bandas, el principal obstáculo

El problema central para organizar una elección sigue siendo la situación de seguridad. Bandas fuertemente armadas controlan amplias zonas de Puerto Príncipe y extendieron su presencia hacia otras regiones, además de dominar rutas y sectores estratégicos de la economía.

La crisis tiene además una dimensión humanitaria. Según datos de Naciones Unidas, al menos 5.700 personas murieron o resultaron heridas entre el 1 de enero y el 11 de septiembre de 2026 como consecuencia de la violencia de las bandas o de las operaciones realizadas contra ellas. Casi 1,5 millones de personas se encuentran desplazadas por la violencia.

La inseguridad también afecta directamente al proceso electoral. Durante este año, el CEP comenzó a registrar votantes en nueve de los diez departamentos del país, pero no pudo hacerlo en el departamento del Oeste, donde se encuentra Puerto Príncipe, debido a las condiciones de seguridad.

El desafío, por lo tanto, no consiste solamente en fijar una fecha. Las autoridades necesitan actualizar el registro electoral, garantizar el funcionamiento de los centros de votación y conseguir que millones de haitianos puedan trasladarse hasta ellos sin quedar expuestos a la violencia.

Bukele despliega más de 2.000 soldados en Haití

En medio de este escenario, el presidente salvadoreño Nayib Bukele ordenó un despliegue militar de gran escala en Haití, después de que cuatro técnicos de aviación de las Fuerzas Armadas de El Salvador desaparecieran el 18 de octubre tras una emboscada de bandas armadas en las afueras de Puerto Príncipe.

Los militares formaban parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión internacional respaldada por Naciones Unidas que intenta recuperar el control de los territorios dominados por las organizaciones criminales.

La magnitud de la respuesta salvadoreña llamó la atención de la comunidad internacional. Según informó Reuters, alrededor de 2.000 militares salvadoreños ya se encontraban en Haití el miércoles por la noche, mientras que fuentes vinculadas al operativo señalaron que el contingente podría alcanzar los 2.500 efectivos.

Bukele aseguró que la operación tiene como objetivo recuperar a los cuatro militares desaparecidos y negó que se trate de una invasión. También afirmó que El Salvador está financiando el 90% de los costos del despliegue.

Sin embargo, el tamaño del contingente y la falta de precisiones sobre su estructura de mando, sus reglas de enfrentamiento y la duración de la misión despertaron interrogantes sobre los verdaderos alcances de la intervención.

Trump dio luz verde a Bukele para ampliar la intervención militar

La operación salvadoreña cuenta además con el respaldo político del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Según reveló Axios este viernes, Bukele llamó al mandatario estadounidense el martes 27 de octubre para asegurarse de que Washington no se opusiera a la intervención. Trump le dio su aprobación verbal y expresó su solidaridad por la desaparición de los cuatro militares salvadoreños.

La investigación periodística también reveló que Bukele había propuesto anteriormente a la administración estadounidense que El Salvador asumiera la tarea de pacificar Haití como una fuerza que actuara indirectamente en nombre de Washington.

Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, habría manifestado reservas frente a esa propuesta, con la intención de mantener a Estados Unidos alejado de una participación directa en el conflicto.

De acuerdo con Axios, Bukele también solicitó equipamiento militar estadounidense, incluidos drones y aviones de transporte, pero esos pedidos fueron rechazados oficialmente. Entre las alternativas mencionadas por las fuentes consultadas aparece la posibilidad de utilizar a Colombia como intermediario para facilitar suministros, aunque no existe confirmación de que ese mecanismo se haya concretado.

La intervención salvadoreña podría desarrollarse en paralelo a las operaciones de la fuerza internacional respaldada por Naciones Unidas y a las actividades de Vectus Global, una empresa privada de seguridad vinculada a Erik Prince, fundador de la controvertida contratista militar Blackwater.

De esta manera, la crisis haitiana se convierte también en un escenario de proyección internacional para el modelo de seguridad de Bukele, basado en el uso intensivo de las Fuerzas Armadas y el encarcelamiento masivo de presuntos integrantes de pandillas, una estrategia que redujo significativamente los homicidios en El Salvador, pero que recibió numerosas denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Una intervención militar en medio de una crisis democrática

La llegada de miles de soldados salvadoreños se produce mientras la comunidad internacional intenta reforzar una misión de seguridad que hasta ahora no consiguió detener el avance de las bandas criminales.

La Fuerza de Supresión de Pandillas, respaldada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, tiene previsto alcanzar unos 5.500 efectivos, pero su despliegue continúa por debajo de esa cifra.

El contingente enviado por Bukele representa así un incremento significativo de la presencia militar extranjera en un país cuya historia está marcada por sucesivas intervenciones internacionales.

La situación plantea un desafío adicional para el proceso político haitiano. Mientras el gobierno de transición busca recuperar las condiciones de seguridad necesarias para organizar elecciones, una parte cada vez más importante de las operaciones contra las bandas armadas depende de fuerzas extranjeras.

El nuevo calendario electoral deja planteada una incógnita que Haití arrastra desde hace años: si las autoridades conseguirán restablecer las condiciones mínimas para que la población vuelva a elegir a sus representantes o si la crisis de seguridad seguirá postergando indefinidamente el regreso de un gobierno surgido de las urnas.