Luego de la controversia que surgió a mitad de año por el origen de sus fondos, la
Fundación Faro, el think tank libertario que tiene a Agustín Laje entre sus principales referentes, prepara una costosa cena para este viernes, con la participación del presidente
Javier Milei y el ministro de Economía,
Luis Caputo.
Según la información difundida, cada ubicación de privilegio tiene un valor de US$300.000. A ello se suma la mesa, estimada en US$200.000, por lo que el costo final ascendería a US$800.000.
La comida reunirá a empresarios de distintos rubros, entre ellos representantes de compañías beneficiadas por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), además de referentes de los sectores petrolero, automotor y minero. Según fuentes periodísticas,
Santiago Caputo, uno de los principales impulsores de la fundación, esperaría que el titular de la cartera económica haga una especie de apertura para dar paso al discurso de Milei.
Escándalo por el origen de los fondos
En junio, la Inspección General de Justicia (IGJ) intimó a la fundación a informar quiénes habían realizado los principales aportes durante 2024.
El pedido llegó después de que la entidad declarara ingresos por $4.957 millones, provenientes de donaciones, cursos y talleres, y un patrimonio neto de $4.394 millones, sin identificar en sus estados contables a los aportantes ni precisar el origen de esos recursos.
El organismo exigió un listado de las donaciones que superaran los montos establecidos por la normativa, con los nombres de quienes las realizaron, las fechas y las sumas aportadas. La regulación obliga a las asociaciones civiles y fundaciones a declarar la procedencia de fondos cuando reciben donaciones superiores a 40 salarios mínimos, vitales y móviles en un período de 30 días. En caso de no obtener respuesta, podría derivar en sanciones.
Además, surgió la discusión por el exagerado crecimiento de Faro: en 2023, cuando funcionaba como Fundación Valorar, había declarado un patrimonio cercano a los $12 millones. Un año después, la cifra trepó a $4.394 millones, más de 350 veces el monto previo.
Más tarde, Agustín Laje defendió la búsqueda de aportes privados para financiar la llamada “batalla cultural” y destacó las tareas de recaudación de fondos, entre ellas las cenas organizadas por la entidad.
Según la información difundida sobre sus balances, el 99% de los fondos que recibió la Fundación Faro habría sido destinado a inversiones financieras. A su vez, la IGJ reclamó que la entidad identificara a sus principales donantes, aunque no hizo públicos esos datos escudándose en derechos de confidencialidad. La cena coloca en un lugar incómodo a sus referentes por su excesivo valor en plena controversia.