A pocas semanas de la visita del Papa León XIV a la Argentina, la Iglesia católica volvió a marcar diferencias con Javier Milei. El vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina, Ángel Rossi, cuestionó las declaraciones del Presidente sobre las dificultades económicas de los hogares y defendió los testimonios de quienes aseguran que sus ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas.
“Si la gente dice que no llega, es porque no llega. No creo que a nadie le dé gusto decir eso”, afirmó el arzobispo de Córdoba durante una rueda de prensa posterior a un acto con sindicatos de su provincia.
La respuesta llegó después de que Milei calificara de “pelotudez” la afirmación de que muchos argentinos no llegan a fin de mes. Durante una conferencia del sector energético realizada el lunes en Neuquén, el mandatario cuestionó ese diagnóstico y planteó interrogantes sobre las dificultades para cubrir las necesidades cotidianas. Al día siguiente, volvió a responder en las redes sociales a los periodistas que habían criticado sus declaraciones.
Frente a esa postura, Rossi insistió en que las dificultades económicas deben evaluarse a partir de la experiencia de quienes las atraviesan. “Los que no comen hasta la noche no es el Presidente, es la gente. Yo le creo a la gente”, sostuvo.
La intervención del cardenal adquiere especial relevancia por su posición dentro de la Iglesia argentina. Jesuita y designado cardenal durante el pontificado de Jorge Bergoglio, Rossi ocupa la vicepresidencia primera del Episcopado, que encabeza Marcelo Colombo.
Las declaraciones de Rossi se inscriben, además, en una serie de pronunciamientos de la Iglesia sobre la pobreza, el deterioro de los ingresos y las dificultades que enfrentan distintos sectores sociales.
En las últimas semanas, el arzobispo de Córdoba había anticipado que el Papa encontraría una Argentina “cascoteada por la pobreza”, aunque aclaró que la situación no comenzó con la actual administración. Durante la celebración de San Cayetano, también cuestionó la distancia entre los indicadores macroeconómicos y las condiciones de vida de la población, al señalar que las mejoras de las variables económicas no necesariamente se traducen en un plato de comida.
En otra homilía, Rossi había utilizado la expresión “sadismo de Estado” para cuestionar las políticas de ajuste que afectan a personas con discapacidad y jubilados.
El religioso también describió a Córdoba como una provincia con fragilidades sociales y advirtió sobre la necesidad de acompañar a quienes todavía requieren asistencia para superar las dificultades económicas.
Las críticas al diagnóstico oficial sobre la situación social también fueron expresadas por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. Durante el Tedeum del 25 de Mayo, ante Milei y parte de su gabinete, advirtió sobre el riesgo de un “desmembramiento social”.