A solo dos días del balotaje en Brasil,
Luiz Inácio Lula da Silva acortó la distancia con
Flávio Bolsonaro y quedó a un punto de su rival en intención de voto, en una contienda que llega a la recta final sin un favorito definido.
El último relevamiento de Datafolha, realizado entre el 20 y el 22 de octubre sobre 2.520 electores, le asignó al senador el 47% de las preferencias frente al 46% del actual mandatario.
Sin embargo, al considerar únicamente los votos válidos, ambos candidatos quedaron empatados en el 50%. El resultado refleja la recuperación de Lula frente a las mediciones anteriores.
La tendencia también aparece en el sondeo de Quaest, difundido el miércoles, que ubicó a Bolsonaro con el 45% de la intención de voto y a Lula con el 44%. En ambos casos, la diferencia de un punto queda comprendida dentro del margen de error, por lo que las mediciones no permiten establecer una ventaja concluyente de ninguno de los candidatos.
La evolución de los últimos relevamientos muestra un avance del presidente brasileño. Hace dos semanas, Datafolha le atribuía el 48% de los votos válidos frente al 52% de Bolsonaro. La semana pasada, la diferencia se había reducido a 49% contra 51%, hasta llegar al empate registrado en la última medición. Además, Lula obtuvo un 49% de aprobación de su Gobierno y un 48% de desaprobación.
El escenario cambió tras una primera vuelta ajustada, celebrada el 4 de octubre, en la que Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos y Lula alcanzó el 45,16%. Ambos candidatos se enfrentarán este viernes en el último debate televisado y cerrarán sus campañas el sábado, antes de que los brasileños vuelvan a las urnas el domingo 25 de octubre para definir quién ocupará la presidencia.
Bolsonaro condiciona el levantamiento de su secreto bancario
A días de los comicios y en medio de las acusaciones cruzadas por corrupción durante el debate presidencial, Lula desafió a Flávio Bolsonaro a revelar sus movimientos bancarios y registros telefónicos, y se comprometió a hacer lo mismo con los suyos y los de sus hijos. “Así podremos saber quién roba en este país”, afirmó el mandatario en un video difundido en redes sociales, en el que también pidió incluir al expresidente Jair Bolsonaro y a sus otros hijos.
El senador aceptó levantar su secreto bancario y telefónico, pero condicionó la medida a que Lula haga lo mismo desde 2003, cuando comenzó su primer mandato presidencial. Luego, Lula aseguró que la respuesta de su rival fue un "farol", y sostuvo que aceptará los requerimientos ante la Justicia electoral.