Los mercados financieros volvieron a mostrar señales de preocupación este miércoles, con nuevas caídas de los bonos soberanos y las acciones argentinas en Wall Street. En medio de un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas y expectativas de mayores tasas de interés en Estados Unidos, el riesgo país se ubicó en 595 puntos básicos, cerca de la barrera de los 600, mientras los inversores comenzaron a incorporar en sus análisis las elecciones presidenciales de 2027.
Los títulos públicos en dólares registraron retrocesos de hasta el 0,6%, principalmente en los vencimientos de mayor plazo. Entre los más afectados se encontraron el Global 2041, con una pérdida del 0,55%, y el Global 2035, que cedió un 0,44%. El indicador elaborado por J.P. Morgan, utilizado para medir el riesgo de la deuda soberana argentina, mostró una leve disminución, aunque permaneció en niveles que reflejan las dificultades del país para acceder al financiamiento internacional a tasas competitivas.
La tendencia negativa también alcanzó a las empresas argentinas que cotizan en Nueva York. Los ADRs de Cresud e IRSA retrocedieron un 2,4%, mientras que Banco BBVA perdió un 2,3%. En contraste, YPF logró avanzar un 0,6%. En la Bolsa porteña, el índice S&P Merval cayó un 0,5% y se ubicó en 2.855.500,87 puntos, con los papeles bancarios entre los principales afectados.
Las pérdidas se produjeron después de conocerse el índice de inflación de septiembre, que alcanzó el 1,9% mensual. El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Franco, explicó que el resultado estuvo "en línea con lo que anticipaban varios relevamientos privados, por lo que se trató de un resultado de consenso". Además, destacó que la inflación núcleo descendió al 1,7%, aunque advirtió sobre la necesidad de mantener la estabilidad fiscal y monetaria frente a posibles presiones externas.
En este contexto, el Gobierno de Javier Milei enfrenta el desafío de sostener la confianza de los inversores en un escenario financiero condicionado por las decisiones de la Reserva Federal estadounidense y las perspectivas políticas locales. La proximidad del próximo proceso electoral comienza a convertirse en otra variable para los mercados, mientras los activos argentinos continúan expuestos a la volatilidad internacional y a las dudas sobre las condiciones de financiamiento del país.