04.09.2026 / Islas Malvinas

Mientras Milei anuncia sanciones por Malvinas, un aliado de Kast en Chile abre una ruta comercial hacia las islas

El mismo jueves en que el presidente argentino viajó a Santiago, se mostró con su socio Kast y anticipó represalias contra empresas británicas por la explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur, el alcalde de Punta Arenas -bastión del oficialismo de derecha chileno- confirmó un corredor marítimo directo con el archipiélago que operará desde noviembre.




La misma jornada en que el presidente Javier Milei viajaba a Santiago de Chile para reunirse con su par José Antonio Kast y anticipar, en la previa de su discurso por cadena nacional, un endurecimiento de la política argentina hacia las Islas Malvinas, el gobierno chileno confirmó la habilitación de un nuevo corredor marítimo comercial entre Punta Arenas y el archipiélago.

La coincidencia de fechas expuso una paradoja incómoda para la Casa Rosada: mientras el Ejecutivo argentino redobla su ofensiva diplomática y legal contra actividades económicas vinculadas a la administración británica de las islas - basado en una ley promovida por Cristina Kirchner y en contradicción con su discurso previo respecto de las Islas-, un intendente alineado políticamente con Kast -aliado regional de Milei y referente de la derecha chilena- avanzaba con un acuerdo que profundiza justamente ese tipo de vínculos.

Un corredor que reduce a la mitad la distancia con las islas

Según confirmó el propio intendente de Punta Arenas, Claudio Radonich, al matutino chileno El Mercurio, la Corporación de Desarrollo de las Malvinas cerró un entendimiento comercial con la naviera chilena Eastern Island para inaugurar en noviembre un trayecto marítimo directo entre esa ciudad austral y el archipiélago.

Hasta ahora, la principal vía de abastecimiento comercial de las islas pasa por Montevideo, a unos 2.000 kilómetros de distancia; la nueva ruta desde Punta Arenas recortaría ese trayecto a la mitad, agilizando el aprovisionamiento de productos de consumo.

Representantes de la Corporación de Desarrollo de las Malvinas y de su Cámara de Comercio ya viajaron a la zona para coordinar la iniciativa, y hacia fin de septiembre se espera un nuevo encuentro de negocios entre comerciantes isleños y proveedores chilenos, en el marco de un intercambio que el propio Radonich estimó en unos 20 millones de dólares anuales.

La defensa del intendente: "generar empleo" y despegar el tema de la soberanía

Consultado por LU12 AM680 sobre el trasfondo diplomático de la medida, Radonich buscó desligar la iniciativa de cualquier lectura política y remarcó que se trata de una relación comercial que "no comenzó a un mes ni una semana", sino que se extiende desde la década de los 90.

El intendente insistió en que la posición del Estado chileno sobre el reclamo argentino de soberanía "ha sido invariable" y que la Municipalidad solo busca "facilitar el encuentro entre compradores y vendedores".

"Esto es generar empleo para los habitantes de nuestra ciudad y yo creo que los alcaldes tienen que preocuparse de eso", sostuvo, al remarcar que Punta Arenas perdió más de 350 millones de dólares de comercio en los últimos años. Consultado puntualmente por el decreto argentino que regula el tránsito de embarcaciones hacia las islas, el jefe comunal evitó pronunciarse y derivó la cuestión a la Cancillería chilena: "No soy agente de aduana".

Un alcalde del mismo espacio político que Kast

El detalle que agrega tensión al capítulo es la pertenencia política de Radonich: el intendente responde al mismo espacio de derecha que referencia José Antonio Kast, presidente de Chile y principal aliado regional de Javier Milei, con quien el mandatario argentino se reunió ese mismo jueves en Santiago.

La low profile con que Radonich buscó despegar la iniciativa comercial de cualquier trasfondo político no logra disimular que se trata de un movimiento con luz verde, al menos tácita, del entramado político que gobierna la región de Magallanes, la misma que había protagonizado semanas atrás un round de tensión con la Argentina por declaraciones de Kast en torno al Estrecho de Magallanes.

El discurso presidencial, en simultáneo

La noticia del corredor marítimo se conoció mientras en la Argentina se aguardaba el mensaje por cadena nacional de Milei sobre la cuestión Malvinas, en el que se prevé la oficialización de sanciones contra empresas vinculadas a la exploración y explotación de hidrocarburos británica en el Atlántico Sur.

El contraste resulta elocuente: en el mismo momento en que la Casa Rosada intenta mostrar mano dura frente a la actividad económica ligada a la administración de las islas, uno de los aliados políticos más cercanos del propio Gobierno argentino en la región patagónica chilena facilitaba, desde el sector público, un canal que amplía -y no restringe- el intercambio comercial con el archipiélago.

El episodio pone en tensión la eficacia de la estrategia diplomática que despliega el Gobierno nacional en torno a Malvinas, que con el anuncio de Milei de ayer hace un viraje llamativo, en momentos en que la política exterior argentina busca articular gestos de fuerza con sus principales socios regionales.

La circunstancia de que sea precisamente un municipio gobernado por un espacio afín al Gobierno chileno el mismo con el que Milei profundiza su alianza ideológica el que impulse mayores vínculos comerciales con las islas expone los límites de una política de bloqueo económico que, para ser efectiva, requeriría una coordinación regional que, al menos en este caso, no se verifica.
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