El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el programa económico de
Javier Milei e intentó no elevar las expectativas sobre una mejora rápida. “Argentina no va a ser Suiza en un año”, admitió, para luego detallar que la recuperación social llevará tiempo y que “dentro de dos años aún va a haber gente que no va a llegar a fin de mes”.
Al retirarse de la convención libertaria “Vientos de Cambio”, el funcionario sostuvo que la prioridad es reducir progresivamente la cantidad de personas que no logran cubrir sus gastos, aunque reconoció las limitaciones de la gestión:
“Yo no puedo hacer magia, tengo que lograr que cada vez esos argentinos que no llegan a fin de mes sean menos". También aseguró que la pobreza “bajó a la mitad” y cuestionó que esos indicadores no sean reconocidos.
En la misma línea, Caputo defendió nuevamente el rumbo oficial frente a la crítica situación que todavía atraviesan trabajadores, comerciantes y emprendedores, y comparó la situación argentina con la de otros países: “En Estados Unidos también hay gente que no llega a fin de mes”. Pese a las dificultades, sostuvo que desde el Ejecutivo están "seguros de que este es el camino correcto".
El titular del Palacio de Hacienda también reivindicó la apertura económica y la integración comercial como parte del modelo oficial: “Si no nos adaptamos al mundo, cerremos las fronteras. Argentina no tiene opción de no conectarse al mundo”. Luego, criticó otra vez el modelo de las anteriores administraciones.
Además, durante su exposición Caputo respondió a las demandas de la Unión Industrial Argentina (UIA) por la apertura comercial y defendió su posición frente a los empresarios. Consideró “inmoral e injusto” mantener un esquema de protección que, según planteó, llevaba a los consumidores a pagar productos entre dos y diez veces más caros que en países vecinos, y afirmó: “Como ministro de Economía me toca defender los intereses de los 48 millones de los argentinos, no de un empresario en particular”.
“Lo importante es la perseverancia. Si no nos desviamos del camino, de acá a los próximos 20 años esto va a ser otro país”, insistió al final de sus declaraciones bajo la lógica de "paciencia" que suele pedir el Gobierno.