Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca, un pacto de seguridad colectiva por el cual un ataque armado contra cualquiera de los tres países será considerado una agresión contra todos. El entendimiento fue suscripto el viernes 7 de agosto por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman; y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif.
El ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, comparó directamente el mecanismo con el corazón del sistema de defensa colectiva de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Según explicó, el acuerdo es "técnicamente" equivalente al artículo 5 de la alianza atlántica, que establece que un ataque contra uno de sus integrantes debe ser considerado un ataque contra todos.
Sin embargo, esto no significa que una agresión desencadene automáticamente la entrada en guerra de los otros dos países. Fidan explicó que el Estado atacado deberá solicitar asistencia y determinar qué clase de apoyo necesita. La respuesta podría incluir desde inteligencia, logística y municiones hasta el despliegue de unidades militares.
Un bloque con enorme capacidad militar
La relevancia del acuerdo también surge del peso de sus integrantes. Turquía posee el segundo ejército más grande de la OTAN después de Estados Unidos; Pakistán es la única potencia de mayoría musulmana que dispone de armas nucleares; y Arabia Saudita combina su condición de gran exportador petrolero con uno de los presupuestos militares más elevados del mundo.
Según datos del Global Firepower Index recopilados por Al Jazeera, los tres países reúnen cerca de 1,4 millones de militares en servicio activo, más de 3.400 aeronaves, alrededor de 6.000 tanques y más de 340 unidades navales. Sus presupuestos de defensa combinados rondan los 124.400 millones de dólares anuales.
Cada integrante aporta además capacidades diferentes. Arabia Saudita dispone de enormes recursos financieros y mantiene una estrecha relación militar con Estados Unidos; Turquía suma experiencia dentro de la OTAN y una industria de defensa en expansión, particularmente en drones, misiles, guerra electrónica y tecnología naval; mientras que Pakistán aporta el mayor número de efectivos de los tres y, especialmente, su condición de potencia nuclear.
El nuevo mapa de seguridad de Medio Oriente
El pacto fue firmado en un momento de profunda reconfiguración regional, marcado por la guerra contra Irán, el creciente alcance militar de Israel y las dudas de distintos gobiernos de la región sobre el papel de Estados Unidos como garante exclusivo de su seguridad.
Desde Ankara buscaron despejar rápidamente una de las principales incógnitas. Fidan sostuvo que el acuerdo no está dirigido contra Irán ni identifica formalmente a ningún país como enemigo. "No hay una amenaza común que hayamos puesto por escrito", explicó el canciller turco.
El funcionario agregó además que las negociaciones comenzaron hace casi dos años y ocho meses, por lo que rechazó la idea de que la alianza sea solamente una reacción a la actual escalada regional.
La conformación del bloque sí refleja, sin embargo, una tendencia hacia una mayor autonomía estratégica de las potencias regionales. Analistas citados por The Jerusalem Post señalaron que Riad no busca necesariamente sustituir su histórica relación militar con Washington, sino diversificar sus garantías de seguridad: conservar el vínculo estadounidense mientras suma las capacidades militares de Pakistán y la experiencia operativa e industrial de Turquía.
Una alianza que podría sumar nuevos países
El acuerdo tampoco pretende quedar limitado necesariamente a sus tres fundadores. Erdogan aspira a ampliar la alianza y Fidan mencionó expresamente a Egipto como uno de los posibles próximos integrantes.
"Nuestro presidente tiene la visión de que no quedemos limitados a tres países", explicó el canciller turco. De acuerdo con Reuters, Turquía, Arabia Saudita, Pakistán y Egipto ya conformaron en los últimos meses un espacio de coordinación denominado R4 para discutir los principales problemas regionales.
El pacto prevé además instituciones permanentes. Se creará un comité de ministros similar a los mecanismos políticos existentes dentro de la OTAN y una secretaría general con sede en Arabia Saudita. Los detalles operativos deberán definirse en la primera reunión del nuevo comité. También están previstas instancias de entrenamiento conjunto, intercambio de inteligencia, coordinación logística y cooperación entre las industrias militares de los tres países.
Por eso, aunque distintos análisis comenzaron a hablar de una posible "OTAN musulmana" o "OTAN sunita", especialistas advierten que todavía es demasiado pronto para equiparar ambas organizaciones. La OTAN cuenta con 32 miembros, estructuras militares integradas y décadas de procedimientos conjuntos. El nuevo acuerdo comienza con tres países y todavía debe definir buena parte de sus mecanismos operativos.
Lo que sí establece por primera vez es un compromiso político explícito de defensa colectiva entre tres potencias que conectan Medio Oriente, el Mediterráneo y Asia del Sur, en un escenario regional donde las alianzas tradicionales están siendo revisadas y los gobiernos buscan reducir su dependencia de actores externos.