15.08.2026 / CRISIS CLIMÁTICA

Sequía en Alemania: el río Rin podría quedar dividido en dos

El nivel del agua en Kaub, uno de los puntos estratégicos para la navegación comercial, cayó a mínimos históricos y podría bajar de los 10 centímetros. La interrupción del transporte fluvial amenaza una de las principales rutas industriales y comerciales de Europa.





La prolongada sequía que afecta a Alemania llevó al río Rin a niveles históricamente bajos y amenaza con interrumpir la navegación comercial en uno de sus puntos más críticos. La Federación Alemana de Navegación Interior (BDB) advirtió que, si continúa la caída del agua, el río podría dejar de ser navegable de manera continua y quedar, en términos logísticos, "dividido en dos".

El principal problema se encuentra en Kaub, en el estado de Renania-Palatinado y al sur de Coblenza, uno de los sectores menos profundos del Rin y un punto decisivo para el transporte de mercancías desde los grandes puertos del Mar del Norte hacia el sudoeste industrial de Alemania.

El nivel de referencia se encontraba el lunes en apenas 17 centímetros y la BDB proyectó que podría caer durante esta semana por primera vez por debajo de los 10 centímetros debido a la falta de precipitaciones. Ese registro no equivale directamente a la profundidad real del río: con 17 centímetros en la estación de Kaub, el canal navegable tiene aproximadamente 1,30 metros de profundidad.

"La evolución de los niveles de agua no augura nada bueno", afirmó Jens Schwanen, director general de la BDB. Con una caída a un solo dígito, explicó, los barcos comerciales ya no podrían transportar mercancías por ese tramo y también deberían interrumpirse las excursiones y los cruceros.

Por qué el Rin podría quedar "dividido en dos"

La advertencia no significa que el río vaya literalmente a secarse hasta quedar cortado geográficamente. El problema es la navegabilidad: Kaub funciona como un cuello de botella y, si los barcos dejan de poder atravesarlo, ya no será posible recorrer comercialmente el Rin de manera continua.

"En principio, el Rin ya no será navegable en toda su longitud y, por lo tanto, quedará dividido en dos", explicó Schwanen.

El transporte podrá continuar en el norte, entre los grandes puertos europeos de Ámsterdam, Róterdam y Amberes y la zona de Renania del Norte-Westfalia, hasta las cercanías de Colonia. Hacia el sur también seguirán operativos afluentes como el Meno, el Mosela y el Neckar, además del canal Meno-Danubio. El problema será la conexión entre ambos sistemas.

La situación ya llevó a Renania del Norte-Westfalia, Baja Sajonia, Renania-Palatinado y Sarre a flexibilizar durante el fin de semana las restricciones al transporte por camión para intentar aliviar los cuellos de botella provocados por el bajo nivel de los ríos.

Un problema para la industria alemana

La situación del Rin tiene consecuencias que van mucho más allá del transporte fluvial. El río constituye una de las grandes arterias logísticas de Alemania y conecta los puertos del norte de Europa con algunas de las principales regiones industriales del continente.

La gravedad de la situación comenzó a quedar en evidencia la semana pasada. El miércoles 5 de agosto, la estación de Kaub registró por primera vez un nivel inferior a los 20 centímetros. El récord anterior había sido de 25 centímetros y correspondía a la histórica sequía de 2018. Como referencia, el promedio registrado entre 2010 y 2020 en ese punto fue de 208 centímetros.

Incluso antes de una interrupción completa, el descenso del agua tiene consecuencias económicas. Los barcos deben reducir drásticamente su carga para poder navegar, por lo que se necesitan más embarcaciones para transportar la misma cantidad de mercancías y aumentan los costos logísticos.

La Cámara de Industria y Comercio de Renania-Palatinado sostuvo que por debajo de los 40 centímetros ya no resulta posible una navegación interior económicamente razonable en Kaub. Para que los grandes buques de carga vuelvan a operar sin restricciones, el nivel tendría que aumentar más de un metro.

El antecedente de la sequía de 2018

Alemania ya conoce las consecuencias económicas de un Rin prácticamente intransitable. Durante la sequía de 2018, el bajo nivel del río complicó durante meses el transporte de productos esenciales para la industria y obligó a recurrir a alternativas más costosas.

La Cámara de Industria y Comercio alemana estima que aquel episodio provocó pérdidas económicas por unos 2.400 millones de euros. Entre los productos que ahora podrían sufrir problemas de abastecimiento aparecen materias primas como carbón, petróleo crudo y gas natural, que se encuentran al comienzo de numerosas cadenas industriales.

La situación de 2026 presenta además una particularidad: los niveles extremadamente bajos llegaron antes de lo habitual. Expertos de la Administración Federal de Vías Navegables y del Instituto Federal de Hidrología señalaron que los períodos de aguas bajas suelen producirse hacia finales del verano europeo y durante el otoño, por lo que consideran excepcional que el Rin haya alcanzado estos registros ya durante las primeras semanas de agosto.

La evolución de las precipitaciones será ahora determinante. Si el nivel de Kaub continúa descendiendo como proyecta el sector naviero, Alemania podría enfrentarse no sólo a una nueva interrupción de una de sus principales vías de transporte, sino también a un nuevo golpe sobre una industria altamente dependiente del Rin para mover materias primas y mercancías.