El costo de vida volvió a golpear con fuerza a los hogares argentinos durante julio. Según los datos difundidos por el INDEC, la Canasta Básica Total (CBT) aumentó 2,2%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una suba de 2,6%, ambos incrementos por encima de la inflación general, que alcanzó el 2,1% durante el mismo período.
Para una familia tipo, integrada por dos adultos y dos menores, el costo de la CBT llegó a $1.564.716. Ese es el ingreso mínimo que necesitó un hogar de esas características para cubrir la canasta de bienes y servicios y no quedar por debajo de la línea de pobreza. En tanto, para evitar la indigencia, la CBA alcanzó los $708.016 mensuales.
El aumento tuvo un impacto especialmente fuerte en los alimentos. La CBA acumuló en julio su mayor incremento de los últimos cinco meses, en un contexto en el que los alimentos registraron una suba del 2%, por encima del 1,3% que habían marcado en junio. La aceleración de los precios de los productos básicos volvió a presionar sobre los ingresos de los sectores con menor capacidad de consumo.
El costo de las canastas también varió según la composición del hogar. Una familia de tres integrantes necesitó $563.663 para cubrir la alimentación básica y $1.245.696 para superar la línea de pobreza. Para un hogar de cinco integrantes, los valores ascendieron a $744.677 y $1.645.737, respectivamente.
Los números reflejan una nueva presión sobre los ingresos familiares, luego de que la inflación volviera a superar el 2% mensual en julio tras tres meses consecutivos de desaceleración. Mientras el Gobierno sostiene su estrategia económica centrada en la estabilidad de precios, el costo de los bienes esenciales continúa avanzando por encima del índice general y mantiene elevada la barrera necesaria para llegar a fin de mes sin caer en la pobreza.