El dólar mayorista opera este jueves en torno a los $1.492, después de encadenar tres jornadas consecutivas en baja. Así, la cotización vuelve a alejarse de los $1.500, una referencia que en las últimas semanas ganó peso entre los operadores y que ahora aparece como un límite que el Gobierno busca evitar que la divisa supere de manera sostenida.
La dinámica cambiaria reforzó la percepción de que el equipo económico utiliza distintas herramientas para contener al dólar. Según el análisis de Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital, “el mercado advierte un mensaje rotundo del Banco Central: el dólar mayorista no sobrepasará los $1.500”. Para sostener esa señal, la autoridad monetaria habría interrumpido la compra de divisas y vendido bonos en el mercado secundario.
La estrategia oficial, sin embargo, también plantea un dilema para el Gobierno: contener el precio del dólar sin profundizar la falta de liquidez ni trasladar una presión adicional hacia las tasas de interés en pesos. En paralelo, el mercado sigue de cerca las señales que emite el Banco Central y las condiciones que podrían modificar el escenario durante los próximos meses.
Otro dato que encendió la atención de los operadores es el menor ritmo de acumulación de reservas durante agosto. De acuerdo con PPI, las compras del Banco Central promediaron unos 22 millones de dólares diarios, el registro más bajo para una semana completa desde el inicio del programa de acumulación en enero.
A pesar de esa desaceleración, la autoridad monetaria acumula compras superiores a los 13.000 millones de dólares durante 2026 y las reservas internacionales brutas se mantienen cerca de los 50.000 millones. El desafío para el Gobierno pasa ahora por sostener esa recomposición mientras intenta mantener al dólar por debajo de una barrera que, aunque no es oficial, ya funciona como referencia política y financiera para el mercado.