19.06.2026 / INTERNACIONAL · COLOMBIA

Guerrillas disidentes entregan armas bajo plan de paz total de Petro

Noventa y nueve guerrillas disidentes del Comité Coordinador Nacional del Ejército Bolivariano entregaron sus armas el jueves 19 de junio, en lo que representa el primer hito significativo del plan de "paz total" del presidente Gustavo Petro.



Entrega de armas de guerrilleros en Colombia.
Entrega de armas de guerrilleros en Colombia.


Noventa y nueve miembros del Comité Coordinador Nacional del Ejército Bolivariano (CCAB) entregaron sus armas el jueves 19 de junio en Valle del Guamuez, un área selvática del departamento de Putumayo que limita con Ecuador. El grupo, integrado por disidentes que rechazaron el histórico acuerdo de paz de 2016 suscrito por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), recibió posteriormente alojamiento en viviendas con energía solar en una zona de reubicación temporal donde permanecerán los próximos diez meses bajo supervisión estatal.

El desarmamiento representa un quiebre en los protocolos de negociación que Colombia había implementado con grupos insurgentes. Cuando las FARC suscrieron el acuerdo hace una década tras más de cincuenta años de conflicto armado, su entrega de armas ocurrió doce meses después de la firma del documento. El CCAB, en contraste, completó el procedimiento de desarmamento apenas días después de iniciadas las negociaciones formales. "Apuesto a la vida, cumplo mi compromiso con la paz", rezaba un contenedor gigante que recibió los rifles y demás armamento entregado por el grupo.

Armando Novoa, jefe de la delegación gubernamental de paz para el CCAB, calificó el momento como "un mensaje muy fuerte y poderoso para la sociedad colombiana en un momento en que hay tanto ruido sobre la guerra". Un miembro del grupo, quien solicitó anonimato, expresó su satisfacción: "estoy rebosante de alegría, no puedo contener mi felicidad sabiendo que no estaremos lejos de nuestras familias".

El único grupo armado con avances en negociaciones con Petro

El CCAB es la única facción disidente de grupos armados ilegales que ha registrado progresos en las negociaciones de paz con el gobierno de Petro. El mandatario colombiano, primer presidente de izquierda en el país, lanzó su política de "paz total" con el objetivo de abrir canales de diálogo con múltiples organizaciones insurgentes. Sin embargo, esos esfuerzos han fracasado en otros casos: el Ejército de Liberación Nacional (ELN) abandonó las conversaciones, y grupos disidentes como el liderado por Iván Mordisco, el rebelde más buscado del país, continúan rechazando cualquier acuerdo.

El CCAB controla territorios clave en la producción de cocaína a lo largo de la frontera con Ecuador. El gobierno estima que el grupo posee entre dos mil y dos mil quinientos miembros, una cifra significativamente menor comparada con la del ELN u otros grupos disidentes de las FARC. Pese a su tamaño relativo, su desarmamiento es una victoria simbólica en un contexto donde la política antinarcóticos y de seguridad define el debate político colombiano.

Contexto: de dónde salió el CCAB y por qué se desprendió del FARC

El Comité Coordinador Nacional del Ejército Bolivariano es una estructura disidente del movimiento que protagonizó la guerra intestina colombiana más prolongada. Cuando la mayoría de la dirigencia de las FARC aceptó el Acuerdo Final en noviembre de 2016, sectores de la organización cuestionaron los términos alcanzados, especialmente el compromiso de abandonar la actividad delictiva. Esos sectores formaron sus propias unidades y continuaron operaciones en zonas remotas del país. El CCAB es una de esas facciones, asentada principalmente en el suroccidente colombiano donde controla rutas de tráfico de drogas hacia Ecuador y Centroamérica.

Según un informe de 2025 de la Fundación Ideas para la Paz, un think tank especializado en conflicto interno, Colombia alberga aproximadamente veintisiete mil miembros de grupos armados ilegales. El desarmamiento del CCAB reduce esa cifra en menos del 0.4 por ciento, pero su importancia radica en que evidencia que la negociación directa, sin intermediarios internacionales y sin demoras procedimentales extensas, puede funcionar en contextos donde prevalece la desconfianza histórica.

El futuro de "paz total" depende de las urnas del domingo

El hito de Putumayo llega en un momento de vulnerabilidad política para la agenda de Petro. El presidente entregaría el poder el 7 de agosto al ganador de la segunda vuelta presidencial que se disputará el domingo 22 de junio. Los votantes colombianos elegirán entre dos proyectos radicalmente opuestos sobre seguridad y paz.

Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico y heredero político de Petro, ha prometido continuar y profundizar la política de "paz total". Cepeda encabeza las encuestas con intención de voto del 44,3 por ciento. Su contrincante, Abelardo de la Espriella, candidato de derecha, rechaza categóricamente la estrategia de negociación y ha prometido implementar un enfoque de "puño de hierro" contra rebeldes y narcotraficantes.

De la Espriella cuenta con el respaldo explícito del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha criticado duramente a Petro por su negativa a extraditar comandantes guerrilleros comprometidos con el proceso de paz.

"Es el único guerrilla grupo haciendo progreso en negociaciones de paz con Petro", señaló Novoa. Pero ese progreso no garantiza continuidad. Si De la Espriella gana, el gobierno podría revertir los términos del acuerdo con el CCAB, lo que crearía una situación inédita: guerrilleros desarmados, reubicados y bajo supervisión estatal, enfrentarían un gobierno que rechazaría los compromisos que sus antecesores asumieron.

Petro ha generado tensión internacional al rehusar la extradición de comandantes guerrilleros dentro del proceso de paz, lo que ha motivado críticas de Washington. Trump ha señalado que Colombia es "la fábrica de cocaína" del mundo y ha amenazado con represalias comerciales y de seguridad si el país no intensifica su lucha contra el narcotráfico mediante métodos militares convencionales.