La senadora y jefa del bloque oficialista en la Cámara alta, Patricia Bullrich, reconoció en las conversaciones sobre la reforma electoral que “los votos no están”, una admisión que empujó al Gobierno a intensificar las negociaciones con la UCR, el PRO y otros espacios aliados para modificar aspectos centrales del proyecto y evitar que la iniciativa quede estancada en el Senado.
El principal foco de conflicto sigue siendo el futuro de las primarias. Mientras Javier Milei y el núcleo político que integran Karina Milei, Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem insisten con eliminarlas por completo, los bloques dialoguistas rechazan esa alternativa y promueven distintos esquemas para conservarlas bajo una modalidad optativa.
En ese marco, el radicalismo presentó una propuesta que mantiene las elecciones primarias, aunque con modificaciones destinadas a reducir costos y adaptar su organización a los niveles de participación. La iniciativa también incorpora herramientas digitales para la validación de identidades y avales, bajo supervisión de la Justicia Electoral.
Las conversaciones no se limitan al sistema de primarias. Otro de los puntos en discusión es Ficha Limpia, una bandera impulsada por el PRO que el oficialismo pretende incluir dentro del paquete electoral. Sin embargo, dirigentes macristas y radicales plantearon que ambos temas deberían tramitarse por carriles separados para facilitar acuerdos legislativos.
Mientras tanto, el ministro del Interior, Diego Santilli, mantiene contactos con gobernadores para ampliar la base de apoyos del Gobierno. En las últimas semanas hubo reuniones con mandatarios provinciales y también avances con sectores que acompañarían la eliminación de las PASO, una de las prioridades que mantiene la Casa Rosada.
La reforma impulsada por el Ejecutivo también propone cambios en la Boleta Única de Papel, habilita mecanismos para favorecer elecciones concurrentes entre Nación y provincias, elimina aportes estatales a los partidos políticos y amplía los límites para contribuciones privadas. Sin embargo, antes de discutir el contenido definitivo, el oficialismo deberá resolver un problema más urgente: reunir las mayorías necesarias para llevar el proyecto al recinto.