El presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo protagonizaron este jueves una llamativa contradicción pública durante el Latam Economic Forum al exponer cifras distintas sobre la pobreza en el país. Mientras Milei afirmó que el Gobierno “sacó a 14 millones de argentinos de la pobreza”, Caputo aseguró que fueron 12 millones las personas que dejaron esa condición desde el inicio de la gestión libertaria.
Durante su intervención, Milei atribuyó la mejora social a las políticas económicas impulsadas desde el Palacio de Hacienda y al trabajo del Ministerio de Capital Humano encabezado por Sandra Pettovello. Caputo, por su parte, defendió la situación económica actual y cuestionó a quienes sostienen que “la gente está peor” que hace dos años. “Hay un 25% de la población que está mejor. Esto es un dato duro”, planteó el ministro ante empresarios y financistas.
Sin embargo, las cifras difundidas por ambos funcionarios no coincidieron siquiera con los datos oficiales del INDEC. Según el organismo estadístico, la pobreza alcanzó al 28,2% de la población durante el segundo semestre de 2025, lo que representa a aproximadamente 13,5 millones de personas. El dato mostró una baja interanual de 9,9 puntos porcentuales respecto de 2024, mientras la indigencia descendió al 6,3%.
La polémica también reavivó cuestionamientos sobre la metodología utilizada para medir la pobreza. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, advirtió que la mejora estadística no necesariamente refleja una recuperación real del poder adquisitivo. Según explicó, las familias hoy destinan una proporción mucho mayor de sus ingresos al pago de tarifas y servicios que hace dos décadas, lo que altera la composición del gasto y distorsiona la comparación histórica.
Salvia además cuestionó el índice de actualización utilizado para calcular las canastas básicas. “Se actualiza con ponderadores del 2004 y no con los actuales”, señaló. Para el especialista, esa combinación genera una caída de la pobreza que “parece extraordinaria” en términos estadísticos, aunque no logra traducirse en una mejora concreta del consumo ni de las condiciones de vida de amplios sectores sociales.