
El Partido Justicialista realizó este martes una nueva reunión de su Congreso Nacional en la sede partidaria de la calle Matheu, en la Ciudad de Buenos Aires, en un contexto atravesado por la discusión sobre el futuro del peronismo, las tensiones internas y el intento de construir una estrategia común frente al gobierno de Javier Milei.
El encuentro fue presidido por el gobernador formoseño Gildo Insfrán y reunió a dirigentes, legisladores, intendentes y referentes partidarios de distintos puntos del país. Durante la jornada se abordaron temas vinculados a la situación institucional del PJ, las intervenciones partidarias en algunas provincias y el escenario político y económico nacional. Uno de los primeros en llegar fue el senador José Mayans, vicepresidente del partido, quien volvió a cuestionar la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner y sostuvo que la exmandataria continúa siendo la principal referencia política del espacio. “Podría haber sido candidata si no la hubieran proscripto”, afirmó ante la prensa, y comparó las acusaciones contra la expresidenta con distintos casos que involucran al actual Gobierno.
También participaron referentes como Juan Manuel Olmos, Eduardo Valdés, Gustavo Menéndez y Oscar Parrilli, quien dejó una de las definiciones más duras de la jornada al advertir que la situación de Cristina Kirchner “ya excede al peronismo” y planteó que la discusión impacta sobre la calidad democrática del país. Sin mencionar directamente a Axel Kicillof, Parrilli deslizó además críticas hacia quienes ya comenzaron a posicionarse como posibles candidatos presidenciales para 2027. “Va a ser un candidato condicionado porque Cristina está proscripta”, sostuvo, en una frase leída dentro del PJ como un mensaje hacia sectores que buscan acelerar el recambio de liderazgo.
La preocupación por la situación económica también atravesó buena parte del debate. Los dirigentes coincidieron en cuestionar las políticas impulsadas por el Gobierno nacional, especialmente el ajuste fiscal, el deterioro del consumo y las consecuencias sociales del modelo económico libertario. Además, hubo críticas a la política exterior de Milei y a distintos proyectos de reforma institucional promovidos por la Casa Rosada. El Congreso se desarrolló en medio de una creciente discusión interna sobre el futuro del peronismo y la construcción de una alternativa opositora. Mientras el kirchnerismo intenta sostener la centralidad política de Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece cada vez con más fuerza como uno de los dirigentes con proyección nacional dentro del espacio.
En paralelo, otros sectores comenzaron a impulsar debates sobre el funcionamiento partidario y las futuras reglas de competencia electoral. Uno de los dirigentes que viene promoviendo esa discusión es el senador sanjuanino Sergio Uñac, quien propone avanzar hacia un esquema más federal y menos concentrado en el AMBA para definir candidaturas. Durante la reunión también se trataron cuestiones administrativas y partidarias, entre ellas la aprobación de balances contables y los procesos de intervención y normalización en distritos como Jujuy, Salta y Misiones. En la previa del encuentro, además, se conoció una resolución de la jueza electoral María Servini que desplazó a los interventores designados por la conducción nacional del PJ en Salta, en medio del proceso de reorganización partidaria en esa provincia.
Otro de los focos de discusión estuvo puesto en San Luis, donde dirigentes locales reclamaron medidas urgentes para resolver lo que describieron como una “acefalía funcional” dentro del partido provincial. Desde ese sector pidieron avanzar hacia una conducción transitoria o convocar a elecciones internas para reorganizar el espacio de cara al próximo ciclo electoral. Aunque esos planteos finalmente no formaron parte central del debate formal, sí reflejaron el clima interno que atraviesa al peronismo: una fuerza política que intenta recuperar iniciativa frente al avance de La Libertad Avanza mientras discute, al mismo tiempo, quién conducirá la reconstrucción opositora en los próximos años.
La tensión entre el sector alineado con Kicillof y espacios vinculados a La Cámpora volvió a quedar expuesta en los últimos días, especialmente tras la aparición de afiches con la consigna “Axel o Milei” en distintos puntos del conurbano y la Ciudad de Buenos Aires. Dentro del PJ, algunos interpretaron la movida como un intento de instalar al gobernador bonaerense como principal figura opositora frente al oficialismo libertario. El trasfondo de esa disputa también se hizo visible en actos recientes, donde militantes kirchneristas reclamaron públicamente definiciones más contundentes sobre la situación judicial de Cristina Kirchner, profundizando diferencias dentro del armado bonaerense.
Más allá de las discusiones internas, en el peronismo coinciden en que el desafío central pasa por reconstruir una propuesta política capaz de articular a gobernadores, sindicatos, intendentes y organizaciones sociales en un escenario marcado por el ajuste económico y el avance del oficialismo sobre distintos consensos históricos de la democracia argentina.