El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, celebró en redes sociales la decisión del juez Daniel Rafecas de archivar la causa que investigaba el viaje de su esposa en el avión presidencial durante una gira oficial. “El tiempo es un juez tan sabio, que no sentencia de inmediato, pero al final da la razón a quien la tiene. Será Justicia. Fin”, escribió, en un mensaje que buscó mostrar cierre en medio de un escenario todavía incierto.
La resolución judicial, que determinó la “inexistencia de delito”, se conoció en un momento clave para el funcionario, a días de su informe de gestión ante el Congreso. Allí deberá enfrentar a una oposición que ya anticipa cuestionamientos por distintas investigaciones abiertas, entre ellas la que indaga un presunto enriquecimiento ilícito.
Desde el entorno del funcionario buscaron instalar la idea de un efecto dominó favorable. “Así como se cerró esta causa, se irán cerrando todas”, deslizaron, en una señal de confianza que contrasta con el desgaste político acumulado en las últimas semanas. El episodio, bautizado en redes como “Adornigate”, había puesto en el centro de la escena el uso de recursos públicos y los privilegios en la cúpula del poder.
El propio presidente Javier Milei celebró la decisión con un mensaje en redes: “Esto empieza a ponerse lindo”, reforzando la narrativa oficial de persecución y reivindicación. Sin embargo, la estrategia comunicacional no logra disipar del todo las dudas sobre el manejo de fondos y las prácticas dentro del Gobierno.
Mientras tanto, la Casa Rosada mantiene un hermetismo creciente: en los últimos días se restringió el acceso de periodistas acreditados, una medida que suma tensión institucional en un contexto donde las explicaciones públicas escasean y las causas judiciales siguen abiertas. El fallo puede haber traído alivio parcial, pero el frente político y judicial de Adorni está lejos de cerrarse.