El dólar oficial profundizó su tendencia descendente y cerró la semana en baja, con el tipo de cambio mayorista en torno a los $1.373 en el Mercado Libre de Cambios. La cotización acumuló una caída de $21 en la semana y consolidó la quinta jornada consecutiva en retroceso, en un escenario que el Gobierno presenta como señal de calma cambiaria en el arranque de 2026.
Detrás de esta dinámica, el rol del Banco Central de la República Argentina volvió a ser determinante. La autoridad monetaria sostuvo su estrategia de intervención en el mercado y logró mantener las reservas netas en terreno positivo, un dato que funciona como respaldo para el esquema actual, aunque en el mercado persisten dudas sobre su sostenibilidad en el tiempo.
La brecha cambiaria, sin embargo, mostró señales de tensión. La distancia entre el dólar mayorista y el techo de la banda cambiaria se ubicó en torno al 21,7%, el nivel más alto desde junio, mientras que los dólares financieros se mantuvieron por encima del oficial. El Contado con Liquidación se negoció cerca de los $1.483 y el MEP en torno a los $1.418, reflejando una volatilidad mayor en los segmentos paralelos.
En el mercado minorista, el dólar se ubicó en torno a los $1.400 en entidades como el Banco de la Nación Argentina, mientras que el dólar tarjeta alcanzó los $1.820. A la par, el dólar blue operó en niveles similares al oficial, cerca de los $1.385, en un contexto donde la brecha corta convive con tensiones latentes.
Aunque el oficialismo busca mostrar estos datos como una consolidación de la estabilidad, el equilibrio se sostiene sobre una combinación de intervención, control de expectativas y un mercado financiero que todavía no termina de alinearse. La baja del dólar, lejos de cerrar el frente cambiario, expone las fragilidades de un esquema que depende de condiciones todavía inestables.