11.04.2026 / Elecciones en América Latina

Perú llega fragmentado a las urnas con 35 candidatos y sin favoritos claros

Tras años de inestabilidad institucional, Perú enfrenta una elección marcada por la fragmentación política, el descrédito de la dirigencia y un electorado que llega dividido y sin referencias claras.



Perú celebrará elecciones generales el próximo 12 de abril en un escenario atravesado por la incertidumbre. Con 35 candidatos en carrera, el país enfrenta una de las ofertas electorales más atomizadas de su historia reciente, sin que ningún postulante logre consolidarse como favorito para pasar a la segunda vuelta.

Las encuestas reflejan con claridad ese cuadro de dispersión. Keiko Fujimori aparece en primer lugar, pero con apenas el 13% de intención de voto, un nivel bajo que deja abierta la competencia. Al mismo tiempo, el 16% de los encuestados anticipa que votará en blanco o nulo, mientras que otro 13% aún no decidió a quién apoyar.

El proceso electoral se da en el marco de una crisis política que lleva años. Desde 2022, cuando fue destituido Pedro Castillo, el país atravesó sucesivos cambios de gobierno y episodios de inestabilidad. La salida de Dina Boluarte en 2025 profundizó la percepción de fragilidad institucional.

Ese desgaste se traduce en un sistema político fragmentado, con partidos débiles y liderazgos que no logran construir mayorías. En ese contexto, la elección aparece más como una competencia abierta por los lugares en el balotaje que como una disputa entre proyectos consolidados.

El voto en el exterior también tendrá un peso relevante. En Argentina, más de 109 mil ciudadanos peruanos están habilitados para votar, con Buenos Aires como uno de los principales centros de participación fuera del país.

La combinación de alta fragmentación, desconfianza en la dirigencia y un electorado indeciso configura un escenario impredecible. A pocos días de la votación, la única certeza es que Perú se encamina a una elección sin favoritos claros y con un resultado abierto que podría prolongar la incertidumbre política.