Kast busca revertir la expropiación de Colonia Dignidad y Alemania expresa preocupación
El gobierno de José Antonio Kast anunció que revisará la expropiación del predio donde funcionó Colonia Dignidad, utilizado como centro de detención y tortura durante la dictadura de Augusto Pinochet. La decisión generó una rápida reacción de Alemania, que manifestó su preocupación.
El gobierno chileno anunció que avanzará en la revisión del proceso de expropiación de los terrenos de Colonia Dignidad, una decisión que reabre una discusión sensible sobre memoria, justicia y reparación en el país.
La medida fue impulsada por la administración de José Antonio Kast, que busca revertir o modificar el proceso mediante el cual el Estado había tomado control del predio para transformarlo en un espacio de memoria.
La reacción internacional no tardó en llegar. El gobierno de Alemania expresó su “preocupación” por la decisión y reafirmó su respaldo a la creación de un memorial en el lugar, en línea con los reclamos históricos de víctimas y organismos de derechos humanos.
Qué fue Colonia Dignidad
Fundada en la década de 1960 por el alemán Paul Schäfer, Colonia Dignidad fue inicialmente presentada como una comunidad agrícola y benefactora en el sur de Chile. Sin embargo, con el tiempo se reveló como una secta cerrada, con denuncias sistemáticas de abusos, trabajos forzados y violaciones a los derechos humanos.
Durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), el enclave funcionó además como un centro clandestino de detención, tortura y desaparición de opositores políticos. Investigaciones judiciales y testimonios de víctimas confirmaron la colaboración entre los jerarcas de la colonia y los servicios represivos del régimen.
Tras el retorno de la democracia, el lugar fue rebautizado como “Villa Baviera” y continuó funcionando parcialmente como complejo turístico, lo que generó durante años fuertes críticas por la falta de una política clara de memoria y reparación.
La disputa actual
La expropiación del predio por parte del gobierno de Gabriel Boric había sido impulsada como un paso hacia la construcción de un sitio de memoria que reconociera a las víctimas y documentara los crímenes cometidos allí. La decisión del gobierno de Kast de revisar ese proceso introduce incertidumbre sobre el futuro del lugar y fue interpretada por organizaciones de derechos humanos como un retroceso.
Desde Berlín, las autoridades remarcaron la importancia de preservar el sitio como espacio de memoria histórica, en un caso que además involucra responsabilidades compartidas entre Chile y Alemania.