Si bien el Gobierno nacional se encargó de negar rotundamente la noticia que se difundió en las últimas horas respecto a un supuesto pago a la Policía Federal (PFA) con cajas de alimentos, otro anuncio encendió las alarmas en el sector de Seguridad. El mismo llegó de la mano del periodista Beto Valdéz, habitualmente alineado al oficialismo, quien advirtió que el Servicio Penitenciario Federal (SPF) implementaría un comedor institucional “con el objetivo de garantizar la alimentación de quienes cumplen funciones en las unidades penitenciarias federales”.
“Por la malaria, a comer al laburo”, ironizó el comunicador al difundir la información sobre la creación del Sistema Integral de Alimentación (S.I.F.), una medida que, de acuerdo con la comunicación interna, comenzaría a regir desde la próxima semana y estaría dirigida a personal de las jerarquías más bajas, incluso en días en los que no se encuentren de servicio.
Según el comunicado oficial del SPF, la decisión se fundamenta en que, “dada la situación actual”, parte del personal no puede afrontar su propio racionamiento de manera adecuada, por lo que el nuevo esquema busca garantizar la provisión de alimentos para subinspectores, ayudantes, cabos, agentes y auxiliares de distintas áreas, algunos de los cuales podrán concurrir al comedor aun estando de franco.
¿FUE FAKE?
La difusión de esta medida coincidió con la desmentida del Gobierno sobre las versiones que indicaban que efectivos de la Policía Federal cobrarían parte de sus haberes en alimentos, una información que la Oficina de Respuesta Oficial calificó como “categóricamente falsa” y que atribuyó a donaciones voluntarias destinadas a la Asociación Civil Grupo de Viudas y Familiares de Policías Federales Caídos en Cumplimiento del Deber.
Pese a esa aclaración, el malestar dentro de las fuerzas de seguridad continúa en aumento por la situación salarial y la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación, en un contexto en el que los sueldos del personal penitenciario se mantienen sin modificaciones desde noviembre de 2025, cuando se oficializó el último ajuste formal.
En ese marco, la puesta en marcha de un comedor institucional para garantizar la alimentación del propio personal se suma a una serie de medidas excepcionales que reflejan las dificultades económicas que atraviesan los escalafones inferiores de las fuerzas federales, en paralelo a reclamos que siguen abiertos y a negociaciones salariales que no registran avances concretos.