El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que los salarios registrados crecieron 2% en enero, por debajo de la inflación del 2,8%, lo que implicó una nueva pérdida de poder de compra y extendió a cinco meses consecutivos la caída real de los ingresos, que acumulan un retroceso del 7,9% desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
Dentro del empleo formal, el sector público volvió a mostrar el peor desempeño: los sueldos estatales avanzaron apenas 1,8% y registraron una baja real cercana al 1%, mientras que en el ámbito privado el aumento fue del 2,1%, lo que también dejó a los trabajadores con una pérdida de poder adquisitivo, aunque algo menor.
La tendencia negativa se refleja además en la evolución interanual: los salarios públicos subieron 30% en los últimos doce meses frente a una inflación del 32,4%, mientras que los privados crecieron 28,5%, lo que implicó una caída real aún mayor; en términos acumulados desde diciembre de 2023, el retroceso alcanza el 17,9% en el sector estatal y alrededor del 2,3% en el privado.
El deterioro del ingreso se da en paralelo a un consumo que no logra recuperarse, con una baja del 6,3% en febrero según la consultora Scentia, y a un fuerte incremento de la morosidad: los créditos impagos llegaron al 10,6% en los bancos y superan el 27% en entidades no financieras, el nivel más alto en más de dos décadas.
A este escenario se suma un mercado laboral más frágil, con una tasa de desocupación que trepó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025 y un incremento de la informalidad, que pasó del 42% al 43% interanual, mientras la proporción de empleo registrado volvió a retroceder.
De cara a los próximos meses, las proyecciones privadas anticipan que la inflación se mantendrá en torno al 3% por el impacto de las subas en tarifas, transporte y combustibles, lo que vuelve a poner en duda la posibilidad de que los salarios logren recuperar terreno en el corto plazo.