Nuevamente volvió a quedar expuesto el deterioro en la percepción social ante la imagen de
Javier Milei, luego de que un relevamiento de la consultora OK Media mostrara que
el 53,7% de los encuestados tiene una valoración negativa de su gestión, un dato que confirma la tendencia de desgaste que atraviesa la administración libertaria y que se ve reflejada en distintos estudios de opinión pública.
El mismo sondeo, realizado en marzo con alcance nacional, ubicó la imagen positiva del mandatario en 38,8%, lo que amplía la brecha entre apoyos y rechazos y consolida un escenario en el que la desaprobación supera a la aprobación por más de diez puntos porcentuales.
Cabe mencionar que la encuesta también encendió señales de alerta en la Casa Rosada por la situación del jefe de Gabinete,
Manuel Adorni, ya que
el 73,6% de los consultados consideró que debería renunciar, mientras que solo el 20,8% opinó que debería continuar en el cargo, incluso con una porción significativa de votantes oficialistas que comparte esa postura crítica.
En paralelo, el estudio midió el impacto del escándalo vinculado a la criptomoneda Libra: el 65,7% afirmó haber seguido el caso y, dentro de ese universo, el 61,3% consideró que perjudica la imagen presidencial, lo que refuerza la idea de que las controversias políticas comienzan a tener efectos concretos en la evaluación pública del Gobierno.
MÁS ENCUESTAS
En la misma línea, la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) de la Universidad de San Andrés mostró que
solo uno de cada tres argentinos se declara satisfecho con la marcha general del país, mientras que el 65% se manifestó insatisfecho y un 46% cree que la situación empeorará en el próximo año.
A su vez, el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Torcuato Di Tella registró en marzo su tercer mes consecutivo de caída y marcó el nivel más bajo desde el inicio de la gestión, configurando un panorama en el que, más allá de la estabilidad macroeconómica que destaca el oficialismo, se acumulan señales de descontento y escepticismo sobre el rumbo general de la administración.