Los líderes de más de 13 partidos de ultraderecha y derecha radical de países de la Unión Europea se reunieron en Budapest en un acto de la organización Patriots for Europe, el tercer grupo más grande del Parlamento Europeo. Al evento asistieron la francesa Marine Le Pen, el italiano Matteo Salvini, el neerlandés Geert Wilders, el belga Tom Van Grieken, el checo Andrej Babiš y el austríaco Herbert Kickl, entre otros.
Trump envió un mensaje grabado en el que declaró su apoyo total a Orbán: respalda su elección porque ha demostrado al mundo qué es posible cuando se defiende la propia frontera, herencia, soberanía y valores. La presencia física del vicepresidente JD Vance, anticipada por Reuters, no se concretó.
El presidente argentino Javier Milei cerró el CPAC de Budapest el día anterior con un discurso en el que describió a Orbán como un faro para todos los que se niegan a aceptar que el destino de Occidente es el de la decadencia administrada. También asistieron el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y su hijo Yair. El encuentro se produjo en el marco del movimiento Make Europe Great Again, consigna con la que los Patriots for Europe buscan trasladar a Europa la dinámica electoral de Trump.
EL ESTADO DE LA ELECCIÓN
Orbán gobierna Hungría de forma ininterrumpida desde 2010, con cuatro victorias electorales consecutivas. Su modelo político, basado en el control de las instituciones, los medios, la academia y el discurso sobre familia y soberanía nacional, fue adoptado como referencia por sectores conservadores de todo el mundo. Pero
las encuestas muestran que esta vez la carrera es más cerrada que en cualquier elección desde que consolidó su poder. Péter Magyar, candidato de centroderecha del partido Tisza, lidera o empata en la mayoría de los sondeos. Los problemas de Orbán son domésticos: una economía crónicamente estancada, servicios públicos deteriorados y acusaciones de corrupción que se acumularon en los últimos años.
Kim Lane Scheppele, profesora de Sociología y Asuntos Internacionales de la Universidad de Princeton que estudia el sistema político húngaro, resumió las implicancias del proceso:
Hungría es la prueba de concepto de que la política estilo MAGA puede funcionar. Si Orbán pierde, esa prueba pierde brillo.
EL MOVIMIENTO CONSERVADOR EN DIFICULTADES
Los problemas de Orbán coinciden con
un momento difícil para el movimiento conservador global. Trump enfrenta una caída en las encuestas en Estados Unidos en medio de la guerra con Irán y la pérdida de popularidad de su política migratoria. El Partido Republicano anticipa pérdidas significativas en las elecciones de medio término de noviembre. En Europa, el apoyo de Trump a partidos de ultraderecha en Australia y Canadá tuvo resultados adversos. Figuras como Jordan Bardella en Francia e incluso Giorgia Meloni en Italia tomaron distancia pública de Trump por su postura sobre Groenlandia. Lo que ocurra en Hungría el 12 de abril se leerá en todo el mundo como una señal sobre la salud del movimiento.