
El último informe elaborado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra) señaló que el consumo de la carne vacuna volvió a caer en febrero y alcanzó su nivel más bajo en los últimos 20 años. La merma alcanza el 13,8% a nivel interanual en el primer bimestre del año, mientras que la retracción per cápita en los últimos 12 meses fue de 1,2 kilos, tocando el piso de 47,3 kg/año.
Entre las causa que motivan la baja se encuentran el aumento de los precios, una menor oferta en la hacienda por las sequía e inundaciones, y la competencia con otras carnes como el pollo y el cerdo. “En el primer bimestre de 2026 el consumo aparente de carne vacuna totalizó 332,7 mil toneladas r/c/h y resultó 13,8% inferior al registrado en igual período de 2025 (-53,1 mil toneladas r/c/h)”, detalla el trabajo de la cámara del sector.
En este marco, señalan que la baja en el mercado interno se dio en un contexto donde la producción de carne mermó un 9,1%, mientras que las exportaciones crecieron un 6,6%. El número refleja el registro más bajo en dos décadas y profundiza una tendencia descendente que se mantuvo desde el pico de 69,4 kilos, alcanzado en 2008. Incluso, desde Ciccra indicaron dichos valores tienen una diferencia de casi 15 kilos por persona comparado con 2005, cuando el indicador rondaba los 62,2 kilos por persona por año.
NUEVA CAÍDA DEL CONSUMO
Aumento de precios: el precio del animal en pie alcanzó el nivel más alto de los últimos quince años en términos relativos. Esto se trasladó a los mostradores, donde el rubro "carnes y derivados" lideró las subas de precios con un incremento interanual del 54,1%.
"En la comparación interanual, la apertura del capítulo alimentos arrojó las siguientes variaciones: carnes y derivados continuó liderando el ránking de subas (54,1%), seguido por las frutas (46,9%) y las verduras, tubérculos y legumbres (35,6%)", detallan desde Ciccra. "El precio promedio del kilo de los cortes vacunos relevados experimentó un crecimiento de 63,6% interanual (en un contexto de recomposición de los precios relativos de los animales en pie, producto de la restricción de oferta que generó la adversidad climática en los años anteriores)", justifican el informe.
Competencia con otras carnes: el precio del pollo entero, por ejemplo, subió a una velocidad mayor que la carne vacuna (10,2% mensual), presionando aún más el bolsillo de los consumidores y limitando su consumo.