21.03.2026 / Justicia poscolonial en Europa

Un tribunal belga ordenó juzgar a un exdiplomático de 93 años por el asesinato de Patrice Lumumba, 65 años después

Un tribunal de Bruselas ordenó que Étienne Davignon, exdiplomático belga de 93 años y ex vicepresidente de la Comisión Europea, sea juzgado por su participación en el asesinato de Patrice Lumumba, primer ministro de la República del Congo, ocurrido el 17 de enero de 1961.



Un tribunal de Bruselas ordenó el 17 de marzo de 2026 que Étienne Davignon, exdiplomático belga de 93 años y ex vicepresidente de la Comisión Europea, sea juzgado por su participación en el asesinato de Patrice Lumumba, primer ministro de la República del Congo, ocurrido el 17 de enero de 1961. Es la primera vez en 65 años que un funcionario belga enfrenta un proceso penal por la muerte del líder independentista. La familia de Lumumba presentó la denuncia en 2011.

La decisión, que puede ser apelada, fue recibida como una victoria histórica por los descendientes del líder congoleño y por movimientos africanos que llevan décadas reclamando justicia por los crímenes del colonialismo.

Quién fue Patrice Lumumba

Patrice Lumumba asumió como primer ministro del Congo el 24 de junio de 1960, el mismo día en que el país obtuvo su independencia de Bélgica. Tenía 34 años. Era la figura más carismática del movimiento anticolonial congoleño y apostaba por un Estado unificado, laico y no alineado en la Guerra Fría. En su discurso inaugural, pronunciado ante el rey Balduino de Bélgica y diplomáticos occidentales, caracterizó el período colonial como uno de esclavitud humillante para el pueblo congoleño. Su gobierno duró tres meses.

En septiembre de 1960 fue derrocado mediante un golpe de Estado. En enero de 1961, fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento en la región secesionista de Katanga, con apoyo de mercenarios belgas. Su cuerpo fue disuelto en ácido en un intento de borrar toda evidencia. El único resto físico conocido del líder es un diente con funda de oro, que fue restituido a su familia en una ceremonia oficial en 2022.

El papel de Bélgica, Estados Unidos y la Guerra Fría

Tanto Bélgica como Estados Unidos temían que Lumumba fuera favorable a la Unión Soviética. Una investigación del Senado estadounidense realizada en 1975 concluyó que la CIA había conspirado para asesinar a Lumumba. La empresa minera belga Union Minière financió la secesión de Katanga y retuvo millones de dólares en regalías que correspondían al gobierno central, entregándolos en cambio al régimen rebelde.

Davignon, que tenía 28 años en el momento del asesinato, fue enviado al Congo durante el período más turbulento de la transición. Según los abogados de la familia Lumumba, intercambió telegramas con el canciller belga y otros funcionarios en Bruselas para coordinar cómo remover a Lumumba del poder. Los fiscales lo acusan de haber insistido en el traslado del líder detenido a Katanga, sabiendo que allí sería asesinado. "Sabía perfectamente, y los belgas que organizaban esto sabían, que una vez en Katanga, sería asesinado", declaró la abogada Jehosheba Bennett.

Un caso iniciado hace 15 años

La denuncia penal fue presentada en 2011 por los hijos de Lumumba. De los diez belgas originalmente acusados por la familia, Davignon es el único que sigue con vida. En enero de 2026, el tribunal de Bruselas aceptó analizar si el caso debía llegar a juicio oral. La decisión del 17 de marzo establece que sí.

La nieta de Lumumba, Yema Lumumba, describió el fallo como un paso en la dirección correcta. El abogado de la familia, Christophe Marchand, lo calificó de victoria gigantesca y reconoció que cuando iniciaron el proceso en 2011, nadie creía que Bélgica fuera capaz de investigar seriamente sus propios crímenes coloniales. El fallo es apelable, lo que significa que Davignon podría impugnar la decisión antes de que se fije una fecha de juicio.

El peso de la carrera posterior de Davignon

Tras su misión en el Congo, Davignon construyó una de las carreras diplomáticas más destacadas de Europa. Fue el primer director de la Agencia Internacional de Energía, vicepresidente de la Comisión Europea entre 1977 y 1985, presidente del holding belga Société Générale de Belgique e integró los directorios de múltiples empresas europeas cotizadas en bolsa. En 2018, el rey Felipe de Bélgica lo elevó al rango de conde. La distancia entre ese perfil y los cargos que ahora enfrenta —participación en crímenes de guerra— define la dimensión del proceso.

Lo que el juicio representa más allá de Bélgica

El caso plantea preguntas que exceden a Bélgica y al Congo: qué marcos legales pueden aplicarse a crímenes cometidos hace décadas bajo lógicas coloniales, cuál es el límite temporal de la responsabilidad penal por crímenes de Estado, y si los tribunales nacionales pueden ser árbitros imparciales de los crímenes que sus propios Estados cometieron. El tribunal determinó que el Congo se encontraba en estado de conflicto armado en 1961, lo que habilita la aplicación de los Convenios de Ginebra como base jurídica de la acusación.

La muerte de Lumumba es considerada uno de los actos de violencia política más simbólicos de la historia africana del siglo XX. Si el juicio prospera, será la primera vez que un tribunal condene penalmente a un funcionario occidental por su participación en el asesinato de un líder africano electo. Si no prospera, quedará como evidencia de hasta dónde puede llegar —y dónde se detiene— la justicia poscolonial en Europa.