22.03.2026 / Crisis del crédito privado

PIMCO advierte que el mercado de crédito privado enfrenta su mayor crisis desde 2008

Fondos gestionados por las principales gestoras de activos alternativos del mundo - Blackstone, BlackRock, Blue Owl, Ares y Morgan Stanley - enfrentan una ola de pedidos de retiro que supera los límites establecidos en sus contratos, lo que los obligó a restringir o congelar los rescates.



El mercado de crédito privado de Estados Unidos, que creció hasta superar los dos billones de dólares en la última década, atraviesa desde comienzos de 2026 su período de mayor tensión desde la crisis financiera de 2008. Fondos gestionados por las principales gestoras de activos alternativos del mundo —Blackstone, BlackRock, Blue Owl, Ares y Morgan Stanley— enfrentan una ola de pedidos de retiro que supera los límites establecidos en sus contratos, lo que los obligó a restringir o congelar los rescates.

PIMCO, uno de los mayores gestores de bonos del planeta, diagnosticó la causa: años de estándares de suscripción laxos que ahora se combinan con tasas de interés elevadas y el impacto de la inteligencia artificial sobre las empresas de software, que representan cerca del 40% de algunas carteras de préstamos.

Un mercado construido sobre promesas de liquidez

En el período comprendido entre mediados de 2023 y enero de 2025, las acciones de las principales gestoras de crédito privado registraron una de las mayores revalorizaciones de la historia del sector financiero. Blackstone acumuló retornos del 58%, mientras que Ares, Apollo y Blue Owl alcanzaron el 68%, 78% y 80% respectivamente. KKR lideró el grupo con una suba del 103%. Ese ciclo de expansión fue posible gracias a una innovación financiera: los vehículos semilíquidos, fondos que prometían a inversores individuales acceso a los mismos instrumentos que antes solo estaban disponibles para grandes instituciones, con la posibilidad de retirar el dinero trimestralmente y con un límite del 5% del valor del fondo por período.

La apuesta funcionó durante años. El fondo de crédito privado de Blackstone, BCRED, acumuló retornos anuales del 9,8% desde su lanzamiento y creció hasta los 82.000 millones de dólares. Blue Owl captó alrededor del 40% de sus más de 300.000 millones en activos bajo gestión de inversores individuales. El argumento era simple: democratizar el acceso a instrumentos de alto rendimiento. El riesgo implícito —que activos ilíquidos no podían garantizar retiros inmediatos— quedó en letra chica.

El punto de quiebre

Blue Owl Capital fue el primer gran nombre en ceder. La gestora cerró de forma permanente los rescates de su fondo OBDC II, de 1.600 millones de dólares, ante una ola de retiros equivalente al 200% de su capacidad de pago trimestral. La medida no fue transitoria: fue el fin definitivo de los pagos regulares a los inversores del fondo.

Semanas después, Blackstone comunicó que su fondo BCRED había recibido solicitudes de retiro por 3.700 millones de dólares, equivalentes al 7,9% del fondo, el mayor nivel desde su lanzamiento. Para hacer frente a todos los pedidos, la gestora y sus ejecutivos inyectaron 400 millones de dólares de capital propio, una señal que el mercado interpretó como evidencia de que la liquidez interna estaba llegando a sus límites. Las acciones de Blackstone cayeron un 8% ese día.

BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo con cerca de diez billones de dólares bajo administración, activó por primera vez en la historia de su fondo HPS Corporate Lending la cláusula que limita los retiros al 5% trimestral, después de recibir solicitudes por el doble de ese porcentaje. Morgan Stanley y Cliffwater también proratearon retiros en sus respectivos fondos de crédito privado.

El diagnóstico de PIMCO: mala suscripción durante años

Christian Stracke, presidente de PIMCO para Asia-Pacífico y EMEA, señaló que la crisis del crédito privado es el resultado de mala suscripción, proyecciones demasiado optimistas, descuido técnico y casos de fraude. Los gestores Blackstone y Blue Owl aumentaron sus ofertas de recompra y restringieron los retiros en respuesta a las solicitudes crecientes.

En un análisis dirigido a clientes, los analistas de PIMCO Lotfi Karoui y Gabriel Cazaubieilh sostuvieron que el segmento de préstamos directos debería eventualmente enfrentar un ciclo de impago total que pondría a prueba su resiliencia ante shocks sectoriales y macroeconómicos. La tasa de impago entre los deudores corporativos estadounidenses alcanzó un récord del 9,2% en 2025, según Fitch Ratings.

El factor IA: el software como punto ciego

Las empresas de software representan alrededor del 40% de algunas carteras de préstamos de crédito privado. La aceleración de la inteligencia artificial generativa está erosionando los modelos de negocio de las compañías de software como servicio, lo que genera dudas sobre la capacidad de repago de esos deudores.

JPMorgan tomó la decisión sin precedentes de devaluar preventivamente los préstamos relacionados con software, reduciendo así la base de endeudamiento de los fondos de crédito privado y forzándolos a desapalancarse en el peor momento posible. El CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, advirtió públicamente sobre la existencia de más problemas ocultos en el mercado, en referencia a riesgos no visibilizados aún por los inversores.

Contagio bursátil y comparaciones con 2008

El impacto en los mercados fue pronunciado. En los seis meses posteriores al inicio de la crisis, Blackstone perdió aproximadamente un tercio de su valor de mercado, Blue Owl más del 42%, KKR el 32% y Apollo Global Management alrededor del 20%. La caída conjunta borró más de 265.000 millones de dólares en capitalización bursátil del sector.

Las comparaciones con la crisis de 2008 circulan entre analistas, aunque con matices. El Banco de Pagos Internacionales advirtió en un informe que la afluencia de fondos de crédito privado —especialmente de compañías de seguros— podría llevar a una evaluación inflada del valor crediticio y una correspondiente exposición al riesgo con capital insuficiente. La diferencia con 2008, según la mayoría de los analistas, es que el sistema bancario tradicional tiene menor exposición directa. La pregunta abierta es cuánto tiempo puede sostenerse esa separación si los fondos privados continúan reclamando líneas de crédito a los grandes bancos para financiar retiros.