Gregory Bovino, comandante de operaciones del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), anunció su retiro a fines de marzo de 2026, tras casi 30 años en la agencia. Bovino fue el rostro operativo de la política migratoria del presidente Donald Trump en el interior del país: dirigió redadas masivas en Los Ángeles, Chicago, Nueva Orleans, Charlotte y Minneapolis que resultaron en miles de detenciones de migrantes en situación irregular.
Su salida se produce semanas después de que fuera apartado del mando en Minneapolis, luego de que agentes a su cargo mataran a dos ciudadanos estadounidenses durante las operaciones.
De la frontera a las ciudades
Bovino es conocido por haber liderado los operativos de control migratorio en el interior del país más amplios en la historia de la agencia, según el Departamento de Seguridad Interior. Esa descripción marca una ruptura con el rol tradicional de la Patrulla Fronteriza, históricamente centrada en la vigilancia de los límites del país. Bajo la conducción de Bovino, agentes que normalmente operan en zonas limítrofes fueron desplegados en ciudades del centro y norte del país, a cientos de kilómetros de cualquier frontera.
En el verano de 2025, Bovino supervisó operaciones en Los Ángeles que resultaron en más de 5.000 arrestos. Hacia fines de ese año y comienzos de 2026, condujo la "Operación Midway Blitz" en Chicago y la "Operación Metro Surge" en Minneapolis, descriptas por el DHS como las mayores operaciones de aplicación de la ley migratoria en el interior del país en la historia de la agencia.
El modelo de las "ciudades santuario" como blanco
La estrategia de Bovino apuntó deliberadamente a jurisdicciones que se negaron a cooperar con las órdenes de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Chicago, Los Ángeles y Minneapolis son ciudades con políticas de "santuario" que limitan la colaboración de sus fuerzas policiales locales con las autoridades federales de inmigración. En los casos en que las agencias locales se negaron a realizar las detenciones, las autoridades federales debieron llevar a cabo operaciones de forma independiente, incluso en áreas densamente pobladas donde los encuentros con individuos y activistas a veces se produjeron en situaciones de tensión.
Ese modelo generó una confrontación sostenida entre el gobierno federal y los gobiernos locales y estatales. Bovino fue la figura pública de ese conflicto: se lo vio en las calles de Minneapolis con abrigo verde militar, encabezando detenciones en persona, en una imagen que reforzó el perfil combativo que la administración Trump buscó proyectar.
Minneapolis y el punto de quiebre
Las circunstancias cambiaron el 7 de enero de 2026, cuando Renée Good fue baleada y muerta por un agente del ICE mientras supuestamente intentaba embestir al agente con su vehículo, generando un enorme rechazo público. La situación se agravó días después cuando Alex Pretti, un activista anti-ICE que ya había tenido altercados físicos con agentes de inmigración, fue asesinado por agentes de la Patrulla Fronteriza.
Tras la muerte de Pretti, Bovino declaró que el activista pretendía infligir "el máximo daño y masacrar a las fuerzas del orden". Defendió al agente que lo mató, alegando que Pretti se había "resistido violentamente". Sin embargo, un video de un transeúnte contradijo esa versión: en las imágenes, Pretti sostiene un teléfono en la mano en el momento en que un agente empuja a una mujer y se produce la detención.
Un juez federal determinó que Bovino había mentido sobre los hechos que rodearon otro incidente previo, cuando fue filmado arrojando un bote de gas lacrimógeno a manifestantes en Chicago. Bovino había declarado que solo arrojó el bote después de ser golpeado con una piedra.
El desplazamiento y el retiro
Bovino fue apartado del mando en Minneapolis y regresó a su cargo anterior como jefe del sector El Centro, en el sur de California. El zar fronterizo de Trump, Tom Homan, asumió el control de la operación y anunció una reducción gradual del personal desplegado. Según Axios, Trump criticó internamente la gestión comunicacional de sus funcionarios ante las muertes, señalando especialmente a Bovino.
Bovino confirmó su retiro a fines de marzo de 2026 en una entrevista con Breitbart Texas, con la que había tenido una relación cercana durante toda su gestión. Sus declaraciones públicas finales se centraron en el trabajo de los agentes y en las condiciones en que operaron, sin referencias a los episodios que aceleraron su salida.
Un modelo que continúa sin su creador
La partida de Bovino no implica el fin de la política que encarnó. Las operaciones en el interior del país siguen activas bajo la conducción de Homan y el marco legal habilitado por la administración Trump desde el inicio de su segundo mandato. Lo que Bovino representó fue la etapa de expansión más agresiva de ese modelo: el momento en que la Patrulla Fronteriza dejó de ser una agencia de frontera para convertirse en una fuerza de enforcement urbano a escala nacional.
La pregunta que deja su salida es si el repliegue táctico en Minneapolis y el retiro de su figura más visible señalan una moderación en la estrategia o simplemente un ajuste de imagen ante el costo político de las muertes. La arquitectura legal e institucional que permitió las operaciones permanece intacta.