En aquella sesión, 93 legisladores votaron en contra de crear la comisión que debía analizar la promoción de la criptomoneda $LIBRA, un activo digital que había tenido una suba inicial y luego un desplome que generó fuertes pérdidas a pequeños inversores. El rechazo se concentró principalmente en La Libertad Avanza, el PRO y un sector significativo de la Unión Cívica Radical.
Entre los votos negativos se destacaron figuras del oficialismo como José Luis Espert, Bertie Benegas Lynch, Lilia Lemoine y Carolina Píparo, junto a aliados parlamentarios que defendieron la postura del Ejecutivo. Desde el PRO acompañaron dirigentes como Cristian Ritondo, Diego Santilli, María Eugenia Vidal y Luciano Laspina, mientras que en el radicalismo se pronunciaron en el mismo sentido referentes como Rodrigo de Loredo, Martín Tetaz y Karina Banfi.
El contexto político cambió con el avance de la investigación judicial, que ahora cuenta con conversaciones incorporadas al expediente entre el Presidente y Novelli, así como intercambios de este último con la secretaria general de la Presidencia. Las nuevas pruebas reavivaron el debate sobre la responsabilidad política en el episodio y sobre el rol que tuvo el Congreso cuando se discutió la necesidad de esclarecer lo ocurrido.
De este modo, aquella votación volvió a ser observada a la luz de los hechos posteriores. La comisión investigadora, que había sido resistida por el oficialismo y sus aliados, aparece hoy como un antecedente central en la discusión pública sobre transparencia, control institucional y las consecuencias del escándalo financiero que sacudió al gobierno libertario.