El informe sostiene que desde la asunción de Javier Milei en 2023 el costo de la energía eléctrica para los usuarios residenciales aumentó un 75 por ciento en dólares, mientras que para los comercios el incremento llegó al 57 por ciento. En contraste, la industria registró una suba mucho menor, del 7 por ciento. “La desregulación del mercado eléctrico y su nuevo funcionamiento descargan el costo más caro del sistema sobre los hogares y los comercios, que pasaron a pagar más que las industrias”, señala el reporte.
La reforma comenzó a aplicarse en noviembre de 2025 mediante la Resolución 400/2025 de la Secretaría de Energía, que conduce María Tettamanti, y modificó el funcionamiento del Mercado Eléctrico Mayorista. A partir de ese cambio, el abastecimiento de la demanda residencial quedó atado a la denominada “generación asignada”, un esquema que incluye energía hidroeléctrica, nuclear y contratos renovables y térmicos, lo que en la práctica elevó los costos para los hogares.
De acuerdo con el análisis, el llamado “rebalanceo” del sistema trasladó gran parte de los contratos energéticos hacia la demanda residencial. Mientras el precio spot proyectado por CAMMESA para 2026 se ubica en 51 dólares por MWh, los usuarios residenciales terminan pagando alrededor de 67 dólares, lo que consolida una fuerte transferencia de ingresos desde los hogares hacia las empresas generadoras.
El documento también advierte que la paralización de la obra pública y la falta de incentivos para nuevas inversiones dejaron al sistema energético en una situación de riesgo. “Esta reforma se proponía emitir señales de precios que impulsen nuevas inversiones y terminó generando un mercado de renta sin inversión”, concluye el informe, que alerta sobre un posible cuello de botella energético si la demanda crece en los próximos años.