La vicepresidenta Victoria Villarruel dejó expuesta su incomodidad tras el gesto que Javier Milei le dedicó en pleno discurso ante la Asamblea Legislativa, cuando al referirse a que “opositores y propios” soñaban con “abrazar el sillón de Rivadavia” inclinó la cabeza hacia atrás para señalarla, en una escena que rápidamente se viralizó y que sumó un nuevo capítulo a la interna oficialista.
Horas más tarde, la titular del Senado reposteó en su cuenta de Instagram una historia de un usuario que calificó la situación como “grotesco y una falta de respeto total y absoluta hacia nada más ni nada menos que la Vicepresidente” y sostuvo que “bajo ningún punto de vista se merece esta humillación, mucho menos pública”, acción que funcionó como respuesta indirecta al mandatario.
El episodio se produjo tras la ruptura del vínculo entre Villarruel y la dupla de los Milei, así como su Gabinete. En esa línea, luego de empujones con Karina, caras largas y un malestar evidente en el recinto, se reavivaron versiones sobre supuestas aspiraciones propias dentro del espacio. La imagen de la vicepresidenta, rígida y seria detrás del Presidente, se convirtió en una de las postales más comentadas de la jornada.
La tensión no se limitó a ese momento: durante el discurso también se la vio utilizando su teléfono celular, lo que generó interpretaciones sobre un marcado desinterés. La exposición pública de esas escenas volvió a dejar en claro que la relación entre ambos atraviesa su punto más delicado.