El gobierno de Israel dio por muerto al ayatolá Ali Jamenei en el marco de la ofensiva militar lanzada junto a Estados Unidos contra Irán. La versión fue difundida por medios israelíes en medio de los bombardeos sobre Teherán y otras ciudades estratégicas, aunque hasta el momento las autoridades iraníes no confirmaron oficialmente el fallecimiento del líder supremo.
Jamenei, en el poder desde 1989, es la máxima autoridad política y religiosa de la República Islámica y concentra el control de las Fuerzas Armadas, la Guardia Revolucionaria y las decisiones estratégicas del Estado, incluido el programa nuclear. De verificarse su muerte, el impacto institucional sería inmediato y abriría un escenario de alta incertidumbre interna en Irán.
Desde Washington,
el presidente Donald Trump defendió la ofensiva y afirmó que los ataques alcanzaron objetivos clave vinculados al desarrollo nuclear y misilístico iraní. En declaraciones públicas, sostuvo que hay “muchos más muertos” como consecuencia de los bombardeos y advirtió que la operación continuará si Teherán no detiene sus acciones en la región.
La escalada ya provocó represalias iraníes con misiles y drones contra posiciones militares estadounidenses en el Golfo, particularmente en Baréin, y contra territorio israelí. En paralelo, crecen los llamados internacionales a la desescalada y a una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, ante el riesgo de que la confrontación derive en un conflicto regional de gran escala.