La firma venezolana Maralac S.A. declaró hace tres meses la quiebra de sus compañías productos lácteos Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA) y La Suipachense, y esta semana ya se anunció el cierre de las tres plantas que tenían esas empresas, tanto en la provincia de Buenos Aires como en Córdoba.
El juez Federico Güerri, titular del Juzgado Comercial 29, firmó en noviembre de 2025 la quiebra de ARSA como final del proceso de concurso preventivo iniciado en abril de 2024, cuando la compañía ya tenía varias denuncias por atrasos en el pago de salarios y deudas con proveedores.
Como parte de su fallo, Güerri ordenó la liquidación total, con inhibición de bienes y embargo de fondos. Las plantas en Córdoba y la provincia de Buenos Aires ya llevaban meses de incertidumbre y persianas bajas.
ARSA tenía una planta en la localidad de Arenaza, partido bonaerense de Lincoln, y otra en Monte Cristo, Córdoba. Entre ambas fábricas se contabilizan casi 400 trabajadores, a razón de unos 180 en la primera y casi 200 en la segunda.
Algunos de los empleados que quedaron en la calle tenían más de 30 años de antigüedad porque venían de SanCor, la firma que ARSA adquirió en 2016 para seguir utilizando sus instalaciones y sus marcas, como Yogs, Primeros Sabores, Vida, Shimy, Sublime y Sancorito.
En el caso de La Suipachense, el juzgado Civil y Comercial N°7 de Mercedes declaró en noviembre de 2025 la quiebra de la razón social Lácteos Conosur S.A., a la cual pertenece la marca.
Así, después de 70 años de presencia en el mercado y la economía de la provincia de Buenos Aires a través de su planta en Suipacha, la compañía desaparecerá y sus 140 empleados quedarán sin trabajo.
Maralac había pedido el concurso preventivo de quiebra en marzo de 2024, casi al mismo tiempo que inició las acciones legales por ARSA.
Ni las manifestaciones de empleados y residentes de Suipacha y Chivilcoy ni las objeciones en Monte Cristo o Lincoln lograron evitar el derrumbe de las compañías. Aunque podría ocurrir que alguna otra compañía las reflote, como pasó brevemente con La Martona (propiedad de La Serenísima) o todavía ocurre en el caso de Gándara (que es de la firma Ipasa).