La fractura del bloque peronista en la Cámara alta dejó al descubierto una jugada que se cocinó lejos del Instituto Patria y más cerca de las casas de gobierno provinciales. Tres senadores armaron rancho aparte, se despegaron de Cristina y enviaron una señal directa a la Casa Rosada.Milei se apropió de los "peronistas con peluca" que rompieron el bloque y "responden a gobernadores"
El presidente Javier Milei se apropió políticamente de la ruptura apenas se hizo pública. El reposteo de la periodista Sofía Nunes expuso la maniobra: “Tres senadores rompieron con el bloque peronista y armaron espacio propio: Guillermo Andrada, Carolina Moisés y Sandra Mendoza. Responden a los gobernadores Sáenz, Jalil y Jaldo, marcaron distancia con CFK y anticipan apoyo a los proyectos de Javier Milei”. El mensaje funcionó como certificado de bienvenida al nuevo esquema libertario.
Los protagonistas de la ruptura fueron Guillermo Andrada, Carolina Moisés y Sandra Mendoza. La decisión no sorprendió en sus provincias: los tres responden a mandatarios que ya habían dado señales de diálogo con la Casa Rosada. Detrás del movimiento aparecieron Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, quienes priorizaron la negociación fiscal y el vínculo institucional con el Ejecutivo nacional.
La ruptura implicó un golpe interno al espacio que conduce Cristina Fernández de Kirchner. En un Senado donde cada voto cuenta, el nuevo interbloque anticipó apoyo a proyectos clave del oficialismo, desde reformas económicas hasta iniciativas de desregulación. La jugada debilitó la estrategia opositora y dejó expuesta la tensión entre conducción nacional y realidades provinciales. En el peronismo hablaron sin eufemismos: “borocotearon”.