Según se informó, cada concursante percibirá alrededor de 137 mil pesos por semana mientras permanezca dentro de la casa, lo que equivale a unos 500 mil pesos mensuales. El monto resulta prácticamente idéntico a una jubilación mínima con bono incluido, en un contexto donde millones de adultos mayores no llegan a cubrir la canasta básica.
La comparación no es menor: mientras el Presidente insiste en que “no hay plata” para recomponer haberes o salarios estatales, la industria del entretenimiento ajusta sus números a la baja en pesos licuados por la inflación. El premio mayor del programa sigue siendo millonario, pero la paga fija semanal queda lejos de cualquier estándar digno para una exposición permanente las 24 horas.
En redes sociales, la cifra generó polémica. Muchos usuarios señalaron que el monto apenas supera ingresos informales y que no contempla el desgaste emocional ni la sobreexposición mediática que implica participar del ciclo. Otros ironizaron con que “es una jubilación mínima con cámaras”.
En un país donde el salario pierde contra los precios y las jubilaciones corren siempre detrás de la inflación, la televisión también refleja el ajuste. El espectáculo continúa, pero los números hablan de una Argentina donde hasta el prime time se mide en pesos devaluados.