La agresión ordenada por Donald Trump a Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro y su mujer Cilia Flores, llevó a que gran parte de la dirigencia latinoamericana manifestara su rechazo, así como líderes de otras regiones. El hecho elevó pronunciamientos que coincidieron en condenar el uso de la fuerza y en alertar sobre la gravedad de la ofensiva estadounidense.
En Argentina, el Partido Justicialista difundió un comunicado en el que repudió y condenó "los bombardeos de Estados Unidos en Venezuela, que constituyen una amenaza para toda la región y violan la Carta de Naciones Unidas”. Además, reivindicaron “los principios de no intervención, el rechazo al uso de la fuerza y la solución pacífica de los conflictos”, al remarcar que “América Latina es territorio de paz y soberanía”.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum citó de manera textual el Artículo 2 de la Carta de la ONU para recordar que los Estados deben abstenerse “de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”. Su Gobierno emitió además un comunicado oficial titulado “México condena la intervención militar en Venezuela”.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró que “los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente han traspasado una línea inaceptable”, y advirtió que se trata de “una grave afrenta a la soberanía de Venezuela” y de un precedente “extremadamente peligroso” que amenaza a la región como zona de paz.
En la misma línea, el presidente de Chile, Gabriel Boric, expresó su “preocupación y condena por las acciones militares de Estados Unidos que se desarrollan en Venezuela” y reafirmó la adhesión de su país a “la proscripción del uso de la fuerza, la no intervención y la solución pacífica de las controversias”, al señalar que la crisis venezolana “no debe resolverse a través de la violencia ni la injerencia extranjera”.
En Europa, el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que su administración sigue “de manera exhaustiva” la situación y realizó “un llamamiento a la desescalada y a la responsabilidad”, al subrayar que “hay que respetar el Derecho Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas”.
Incluso la Cancillería de Rusia también reaccionó al operativo militar: “Estamos extremadamente preocupados por los informes de que Nicolás Maduro y su esposa fueron sacados por la fuerza del país durante las acciones agresivas de EE.UU.”, sumándose así al amplio repudio internacional que generó la ofensiva ordenada por Washington.