Uno de los tres policías de la ciudad que fueron desplazados de su cargo por el asesinato de Lucas González,
Gabriel Isassi, fue parte del grupo de seis efectivos contra quienes apuntó Cristina Kirchner en 2016 luego del hecho en el que la puerta de la casa de sus suegros en Río Gallegos fue abierta a la fuerza, lo que se tomo como una amenaza a la expresidenta que se encontraba bajo la persecución judicial que se desarrollaba en Comodoro Py. Apenas dos meses antes había ido por primera vez a los tribunales porteños por el pedido de Claudio Bonadío en su primera aparición pública tras dejar la Casa Rosada.
En su momento la vicepresidenta comentó que (R)días antes de lo ocurrido, seis policías de la Ciudad -entre los que se encontraba Isassi- fueron detenidos en un control de la Policía de Santa Cruz ante el cual expresaron que se encontraban de paseo pero comenzado el operativo de control les encontraron una pistola Glock calibre 9mm.
Cristina resaltó que a partir de eso contaron eran efectivos de seguridad que viajaban para hacer unas diligencias procesales de allanamientos, tildó de curioso el cambio de relato y manifestó, "no sé si hicieron algún allanamiento, lo que estoy segura, es que no vinieron de paseo".
El Senador del Frente de Todos,
Oscar Parrilli confirmó en una entrevista radial que "uno de los policías que mató a Lucas fue a espiar a Cristina en Calafate cuando los mandó Bonadio", haciendo referencia a lo sucedido en junio de 2016 en Santa Cruz, y advirtió que no pretendía hacer de una desgracia un hecho político pero "sin dudas una vez pasada la situación de este momento,
la Ciudad va a tener que revisar el accionar de su fuerza de seguridad local, nos encontramos de que hay personajes nefastos dentro de su fuerza y encima de civiles".