Elon Musk desembolsó alrededor de US$ 366 millones durante el ciclo electoral 2025-2026 para respaldar al Partido Republicano en las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre. De ese total, al menos US$ 276 millones fueron aportados desde julio, cuando el empresario intensificó su intervención ante la posibilidad de que los demócratas recuperen el control de una o ambas cámaras del Congreso.
Los números convierten al propietario de Tesla, SpaceX y X en el mayor donante individual conocido de las elecciones de medio término de 2026. La cifra, además, supera los cerca de US$ 290 millones que Musk destinó durante el ciclo electoral de 2024, cuando se convirtió en uno de los principales apoyos financieros de Donald Trump en su regreso a la Casa Blanca.
US$ 158 millones para conservar el Senado
El principal destino del dinero permite entender cuál es la prioridad republicana. De los US$ 276 millones desembolsados desde julio, US$ 158 millones fueron al Senate Leadership Fund, el principal super PAC dedicado a respaldar candidatos republicanos al Senado y alineado con el líder de la mayoría republicana, John Thune.
Otros US$ 76 millones fueron destinados a America PAC, la organización política creada por el propio Musk, que trabaja en la movilización de votantes y participa en estados competitivos y decenas de distritos de la Cámara de Representantes.
Además, US$ 20 millones fueron al Congressional Leadership Fund, que financia las campañas republicanas para la Cámara baja. Musk también aportó US$ 10 millones a Lone Star Liberty PAC, que respalda al candidato republicano al Senado por Texas, Ken Paxton, otros US$ 10 millones a la Asociación de Gobernadores Republicanos y US$ 2 millones a la organización de fiscales generales republicanos.
La magnitud del aporte al Senate Leadership Fund resulta especialmente significativa: los republicanos están obligados a destinar recursos a carreras que meses atrás parecían seguras, mientras los demócratas ven oportunidades de disputar escaños en estados tradicionalmente conservadores. Texas, donde Paxton enfrenta al demócrata James Talarico, se convirtió en uno de los ejemplos más claros de ese escenario.
De la pelea con Trump al regreso como principal financista
El desembolso también marca un nuevo giro en la relación entre Musk y la política estadounidense. Después de jugar un papel central en la campaña presidencial de 2024 y sumarse posteriormente al gobierno de Trump al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), el empresario terminó
enfrentándose públicamente con el presidente.
En medio de aquella ruptura, Musk había anticipado que reduciría drásticamente sus gastos políticos. En mayo de 2025 afirmó que planeaba hacer "mucho menos" gasto electoral en el futuro. Los números de las elecciones de 2026 muestran exactamente lo contrario: su participación financiera no solo continuó, sino que alcanzó niveles superiores a los del ciclo presidencial anterior.
El acercamiento con Trump también volvió a quedar expuesto en los últimos meses. El presidente estadounidense le entregó recientemente la Medalla Nacional de la Ciencia, mientras Musk retomó su papel como uno de los principales sostenes económicos del movimiento republicano.
A diferencia de 2024, sin embargo, Musk mantiene esta vez un perfil público mucho más bajo. En aquella campaña había aparecido en actos junto a Trump y se había involucrado personalmente en operaciones para movilizar votantes. En 2026, su intervención se concentra principalmente en el financiamiento de los super PAC y de America PAC.
Qué se juega Musk en las elecciones
El resultado de las legislativas no solo será decisivo para los últimos dos años del mandato de Trump. También puede tener consecuencias directas para el propio Musk y sus empresas.
Legisladores demócratas de la Cámara de Representantes reclamaron investigaciones sobre los contratos que el gobierno federal mantiene con SpaceX y sobre la actuación del empresario al frente del DOGE durante la administración Trump. Una mayoría opositora podría abrir investigaciones parlamentarias, convocar audiencias y exigir documentación sobre esas relaciones.
Por eso, conservar el Congreso en manos republicanas tiene para Musk una dimensión que excede la afinidad ideológica con Trump. El control de las cámaras determina qué partido preside las comisiones legislativas y, por lo tanto, quién posee capacidad para impulsar investigaciones y citar a funcionarios y empresarios.
Los US$ 366 millones llegan además en un momento complejo para el oficialismo. A pocas semanas de las elecciones, los republicanos comenzaron a retirar recursos de algunos distritos de la Cámara de Representantes que consideran difíciles de conservar y a trasladarlos hacia estados donde inicialmente no esperaban tener problemas.
La enorme inversión de Musk busca modificar ese escenario. Su apuesta vuelve a colocar al hombre más rico del mundo en el centro de la política estadounidense y confirma que, pese a su enfrentamiento con Trump y su promesa de alejarse del financiamiento electoral, sigue siendo uno de los principales sostenes económicos del proyecto republicano.