11.10.2026 / FORMACIÓN POLÍTICA

Funcionarios y militantes libertarios fueron capacitados en batalla cultural por el cineasta Santiago Oría

El cineasta oficial de Javier Milei encabezó una capacitación para dirigentes y militantes de La Libertad Avanza en Tigre. Con diapositivas diseñadas con inteligencia artificial, dividió a la Argentina entre "ganadores" y "perdedores", "argentinos de bien" y "periodistas kukas".





El director de Realización Audiovisual de la Presidencia de la Nación, Santiago Oría, encabezó el viernes 9 de octubre una capacitación para dirigentes y militantes de La Libertad Avanza en Tigre, provincia de Buenos Aires, donde presentó su particular interpretación de la política argentina: de un lado, Javier Milei, Karina Milei y los "argentinos de bien"; del otro, periodistas, opositores, corruptos, terroristas y perdedores. Todo explicado mediante tres diapositivas que el propio funcionario compartió orgullosamente en sus redes sociales.



La exposición, titulada "La batalla por el Modelo Argentino", ofreció una singular lección de formación política: para entender la realidad nacional alcanza con dividir a sus protagonistas entre buenos y malos. Y, por supuesto, los buenos son siempre los libertarios.

La particular concepción de Oría sobre la propaganda política ya había quedado expuesta en un episodio que llegó hasta las páginas del New York Times. El cineasta y estratega comunicacional de Milei quedó fascinado con "Lucía Libertaria", una influencer que publicaba contenidos a favor del Gobierno, al punto de proponer darle "más protagonismo" en la comunicación oficialista. Había un pequeño problema: Lucía no existía.

Los libertarios son modernos, exitosos y ganadores; los demás, terroristas y perdedores

La primera diapositiva, titulada "Los modelos en batalla", presenta una comparación entre "Las ideas de la libertad" y el "Viejo sistema".

En política internacional, por ejemplo, los libertarios representan a "Occidente, Libres y Ganadores", mientras que sus adversarios quedan agrupados bajo la categoría "Dictadores, Terroristas y Perdedores".



La comparación continúa en el apartado dedicado al gabinete. Mientras el Gobierno de Milei estaría integrado por "Jugadores de 1er nivel Internacional", sus antecesores son definidos como "Impresentables, no calificados y corruptos".

En materia económica, la administración libertaria representa un "Modelo Moderno Siglo XXI", frente a un supuesto modelo "Fascistoide Décadas..." cuya descripción completa queda parcialmente tapada en la fotografía por el propio expositor.

Finalmente, en el apartado de resultados, el oficialismo se adjudica "Resultados económicos exitosos", mientras que la caracterización de sus adversarios queda oculta detrás del funcionario.

La presentación no incluye indicadores económicos, estadísticas ni fuentes que permitan contrastar semejantes afirmaciones. En la particular metodología de Oría, los resultados económicos exitosos no necesitan demostrarse: alcanza con escribirlos en una diapositiva.

De un lado, trabajadores y patriotas; del otro, ñoquis y parásitos

La segunda diapositiva profundiza el método pedagógico. Bajo el título "Los modelos en batalla", Oría compara siete dimensiones de la política argentina.



En seguridad, los libertarios representan "Primero la Víctima y la Ley", mientras que el viejo sistema queda asociado al "Zaffaronismo / Garantismo". En materia de orden público, el contraste es todavía más sencillo: "Piquetes Cero" contra "Caos Público".

La política migratoria también tiene su propia clasificación. La inmigración libertaria sería "Inversora y Trabajadora", mientras que la del viejo sistema es definida como "Extractiva / Parásita".

Pero quizás uno de los apartados más llamativos sea el dedicado a la cultura. Allí, Oría sostiene que la cultura promovida por el Gobierno es "Patriótica / Moral" y, atención, "No propaganda". En cambio, la de sus adversarios es "Decadentista / Despilfarradora".

La definición resulta particularmente curiosa viniendo del director audiovisual de la Presidencia, encargado de producir contenidos sobre el Gobierno y protagonista de una capacitación partidaria que utiliza imágenes de Milei y Karina como héroes de una batalla contra sus enemigos políticos.

En materia de empleo público, los trabajadores estatales del modelo libertario son "Justificados: necesidades reales", mientras que los del viejo sistema aparecen clasificados como "Injustificados: ñoquis, improductivos, militantes".

La lección concluye con una distinción social: el Gobierno representa a los "Argentinos de Pie", mientras que sus adversarios encarnan a los "Argentinos Esclavos".

Y, por si quedaban dudas sobre la profundidad del análisis económico, el último apartado establece que con los libertarios "Suben las acciones" y con el viejo sistema "Bajan las acciones".

Milei y Karina, los superhéroes de la Argentina

La tercera diapositiva abandona las comparaciones escritas para ofrecer una representación visual de la batalla cultural libertaria, con una estética que recuerda a los afiches de películas de superhéroes.

De un lado aparecen Javier Milei y Karina Milei encabezando una multitud de militantes de La Libertad Avanza. Según la clasificación de Oría, constituyen la "Primera fila" de las fuerzas de la libertad.

Detrás se ubica la "Segunda fila", integrada por "Los Argentinos de Bien": trabajadores, profesionales, policías y ciudadanos que portan banderas argentinas y carteles con consignas como "Trabajo, Familia, Educación, Orden, Progreso".

Del otro lado, en cambio, predominan los colores oscuros y los personajes de aspecto amenazante. La primera línea del ejército enemigo está integrada por "Periodistas e influencers kukas". Allí aparecen personajes con micrófonos de distintos medios de comunicación, entre ellos C5N y TN.

Detrás se ubican los "Políticos del viejo sistema", representados por figuras que evocan a dirigentes opositores, incluida una mujer que se asemeja a Cristina Fernández de Kirchner.

Finalmente, en la tercera fila aparecen los "Empresaurios beneficiados por el antiguo régimen": hombres de traje rodeados de dinero y símbolos de riqueza.

La distribución de los personajes no deja demasiado margen para las interpretaciones. En el universo cinematográfico de Oría, Milei y su hermana encabezan las fuerzas del bien, mientras que periodistas, opositores y empresarios constituyen una suerte de ejército de villanos.

El cineasta oficial que enseña a distinguir la propaganda de la no propaganda

Oría no es simplemente un militante entusiasmado con la batalla cultural. Se trata de un funcionario de la Presidencia de la Nación, designado mediante el decreto 444/2024 como director de Realización Audiovisual, y uno de los principales responsables de construir la imagen pública del mandatario.

El cineasta dirigió producciones vinculadas con la trayectoria política de Milei, entre ellas el documental "La Revolución Liberal", y desde la llegada del libertario a la Casa Rosada participa de la producción audiovisual oficial. 

Su presentación en Tigre permite observar hasta qué punto la llamada batalla cultural ocupa un lugar central en la construcción política del oficialismo.

Lejos de ofrecer una discusión sobre programas económicos, políticas públicas o modelos de desarrollo, las diapositivas proponen una división moral de la sociedad: quienes acompañan al Gobierno son trabajadores, patriotas, modernos y exitosos; quienes lo cuestionan son parásitos, corruptos, decadentes o perdedores.

La ironía más evidente aparece en la propia definición de cultura libertaria como "No propaganda", incluida en una presentación partidaria que muestra al Presidente y a su hermana liderando un ejército de héroes contra periodistas y opositores.