El Fondo Monetario Internacional (FMI)
publicó un análisis sobre las consecuencias de la competencia tributaria internacional y advirtió que las políticas de reducción de impuestos a las grandes empresas pueden generar efectos negativos sobre otras economías, además de limitar los recursos disponibles para financiar servicios públicos. El trabajo analiza cómo las multinacionales deciden dónde invertir, dónde declarar sus ganancias y qué papel cumplen los impuestos en esas decisiones.
El informe, elaborado por Paula Beltran Saavedra, Daisuke Fujii, Gene Kindberg-Hanlon y Colombe Ladreit, forma parte de las investigaciones del organismo sobre los efectos internacionales de los impuestos corporativos. Una de sus principales conclusiones es que las rebajas tributarias pueden beneficiar a un país al atraer inversiones, pero también perjudicar a otros al provocar una redistribución internacional del capital.
La competencia por bajar impuestos y atraer inversiones
Durante décadas, numerosos gobiernos utilizaron las reducciones de impuestos corporativos como una herramienta para atraer inversiones extranjeras. La lógica es sencilla: si una empresa multinacional debe decidir dónde instalar una fábrica, abrir una oficina o desarrollar un proyecto, una menor carga impositiva puede hacer más atractivo un determinado país.
Sin embargo, el FMI advierte que estas decisiones no ocurren de manera aislada. Cuando un gobierno reduce sus impuestos, otros países pueden responder con medidas similares para evitar perder inversiones.
El estudio encuentra que, en promedio, cuando otros países reducen un punto porcentual sus tasas impositivas corporativas, un país responde con una disminución de aproximadamente 0,4 puntos porcentuales en su propia tasa.
Este comportamiento puede desencadenar una competencia tributaria en la que distintos gobiernos reducen sus impuestos para mantener su atractivo frente a las multinacionales.
El problema es que, cuando todos los países aplican estrategias similares, las ventajas relativas de cada uno pueden reducirse, mientras que los Estados enfrentan una menor capacidad de recaudación.
Qué pasa con las inversiones cuando cambian los impuestos
El análisis también confirma que las diferencias tributarias influyen sobre la localización de las inversiones.
Según las estimaciones del FMI, cuando un país aumenta un punto porcentual su impuesto corporativo en relación con el de otras economías, los flujos de inversión extranjera directa disminuyen de manera acumulada alrededor del 0,5% del PBI durante los tres años siguientes.
Esto significa que las políticas tributarias pueden modificar las decisiones de inversión de las empresas multinacionales.
Sin embargo, el organismo introduce una distinción fundamental: atraer inversiones hacia un país no significa necesariamente generar nuevas inversiones para el conjunto de la economía mundial.
En algunos casos, una reducción impositiva puede provocar que empresas y capitales se trasladen desde otras economías hacia aquella que ofrece condiciones tributarias más favorables.
De hecho, el FMI encuentra que las reducciones de impuestos corporativos en las principales economías pueden tener consecuencias negativas sobre la actividad económica del resto del mundo, porque los efectos de la relocalización del capital superan, en el corto plazo, los beneficios derivados de una mayor demanda de importaciones.
El costo de reducir la recaudación
Otro aspecto central del informe es cómo los gobiernos financian las reducciones impositivas.
Cuando un Estado decide cobrar menos impuestos a las empresas, debe afrontar una pérdida de ingresos fiscales. Esa disminución puede financiarse mediante mayor endeudamiento, reducción del gasto público o aumentos de otros impuestos.
El FMI señala que ninguna de estas alternativas está exenta de consecuencias económicas.
Si las rebajas impositivas se financian mediante deuda, pueden contribuir a elevar las tasas de interés reales y reducir la expansión de la inversión.
Si, en cambio, se compensan mediante recortes del gasto público o incrementos de otros tributos, los beneficios económicos inicialmente esperados pueden disminuir.
El organismo también advierte que una menor recaudación puede limitar los recursos disponibles para inversiones públicas en infraestructura, educación y salud, sectores que resultan fundamentales para sostener el crecimiento económico de largo plazo.
Esta cuestión adquiere especial importancia en las economías emergentes y en desarrollo, donde los impuestos corporativos representan una fuente relevante de financiamiento estatal.
Las multinacionales y la evasión fiscal internacional
El trabajo también analiza cómo cambió el comportamiento de las grandes empresas frente a las reformas tributarias internacionales.
Durante años, numerosas multinacionales aprovecharon las diferencias impositivas entre países para declarar parte de sus ganancias en jurisdicciones con impuestos reducidos, incluso cuando sus actividades económicas se desarrollaban principalmente en otros territorios.
Esta práctica, conocida como traslado de beneficios, se volvió especialmente importante con el crecimiento de los activos intangibles, como patentes, programas informáticos, marcas comerciales y derechos de propiedad intelectual.
A diferencia de una fábrica o una infraestructura física, estos activos pueden trasladarse jurídicamente entre países con relativa facilidad, lo que permite modificar el lugar donde se registran determinadas ganancias.
Sin embargo, las nuevas normas internacionales destinadas a combatir la elusión tributaria están modificando estos incentivos.
Según el FMI, las ganancias declaradas por las multinacionales se volvieron menos sensibles a las diferencias entre tasas impositivas, mientras que las inversiones reales adquirieron una mayor sensibilidad frente a esas diferencias.
Esto sugiere que las reformas están contribuyendo a acercar el lugar donde las empresas declaran sus beneficios al territorio donde efectivamente desarrollan sus actividades.
Por qué los países en desarrollo son los más vulnerables
Una de las principales advertencias del organismo está dirigida a las economías emergentes. Estos países enfrentan el desafío de atraer capitales internacionales para financiar su desarrollo, pero también necesitan preservar sus ingresos tributarios para sostener la inversión pública.
La competencia impositiva puede colocarlos frente a una disyuntiva: reducir impuestos para mejorar su atractivo frente a las multinacionales o mantener la recaudación necesaria para financiar infraestructura y servicios.
El FMI sostiene que fortalecer las normas contra la elusión fiscal puede resultar especialmente beneficioso para estas economías, al limitar el traslado artificial de ganancias hacia jurisdicciones de baja tributación y preservar recursos públicos.
El organismo también reconoce que la inversión extranjera puede generar beneficios económicos y favorecer la innovación y la transferencia internacional de conocimientos.
Por eso, el estudio no plantea que las reducciones impositivas sean necesariamente perjudiciales en todos los casos, sino que sus resultados dependen de cómo se financian, de las respuestas de otros gobiernos y de sus efectos sobre la inversión y las cuentas públicas.
La conclusión central es que la competencia por atraer empresas mediante beneficios tributarios tiene costos que trascienden las fronteras nacionales. En un escenario de creciente movilidad internacional del capital, las decisiones fiscales de las grandes economías pueden modificar las oportunidades de inversión y los recursos públicos disponibles en el resto del mundo.