
A fines de julio, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, flexibilizó mediante el decreto 690/2026 la normativa para la navegación comercial en aguas argentinas, bajo el argumento de eliminar "regulaciones obsoletas o desproporcionadas". Entre los cambios, quitó restricciones de tamaño para las embarcaciones y modificó el régimen de practicaje y pilotaje, la actividad que regula la asistencia profesional a los barcos para entrar y salir de puertos y vías fluviales.
Sesenta y seis días después, el sábado 3 de octubre, un remolcador paraguayo llamado Tío Jan chocó contra la defensa flotante del puente General Manuel Belgrano, que conecta las provincias de Chaco y Corrientes sobre el río Paraná. El impacto desplazó la defensa de su lugar, rompió el amarre del convoy y dejó a la deriva a las cinco barcazas que el remolcador empujaba.
Prefectura logró recuperar tres de inmediato; las otras dos quedaron varadas a unos dos kilómetros, fuera del canal principal, y fueron reflotadas horas más tarde. No hubo heridos, pero sí daños confirmados en uno de los pilotes del puente, cuya evaluación estructural todavía está en curso.
La respuesta: reponer lo que se había eliminado
Tras el incidente, Prefectura dispuso que los convoyes que crucen el puente no podrán superar los 180 metros de eslora ni los 50 metros de manga, según informó el sitio especializado Aguas Seguras. La medida equivale, en los hechos, a restituir el límite de tamaño que la propia desregulación de Sturzenegger había dejado sin efecto dos meses atrás.
No era la primera señal de alarma
El decreto de julio ya había generado un conflicto previo. La flexibilización del practicaje derivó en una disputa con los trabajadores del sector que, según estimaciones, le costó al Estado unos 300 millones de dólares. El Gobierno debió dar marcha atrás parcialmente y sentarse a negociar, aunque la mayor parte de las medidas originales siguió vigente.
Aquel episodio había generado el enojo del propio Javier Milei, que como gesto de reproche dejó de dedicarle elogios públicos a Sturzenegger en redes sociales, un cambio notorio para un funcionario al que el Presidente suele apodar "el Coloso" y a quien en el pasado colmó de menciones elogiosas.
Sin autocrítica y con nuevos planes
Pese al conflicto millonario y al choque contra el puente, desde el Gobierno trascendió que Sturzenegger planea avanzar nuevamente con la desregulación del practicaje. Mientras tanto, la Justicia federal de Corrientes investiga lo ocurrido en el Paraná.
El episodio se suma a una serie de traspiés recientes que viene acumulando la agenda de desregulación del ministro, en un contexto en el que el propio Gobierno debió resignar otras iniciativas por el rechazo de sectores afectados. La secuencia -flexibilizar una norma de seguridad, generar un incidente y terminar reponiendo por la vía de los hechos la restricción eliminada- expone el costo de una política de desregulación que, en este caso, se tradujo en un puente dañado y una ruta fluvial clave entre dos provincias con menor margen de seguridad del que tenía antes de la intervención oficial.