01.10.2026 / ELECCIONES EN BRASIL

A días de las elecciones en Brasil, revelan que Trump financiará grupos contra la Corte Suprema

A tres días de las elecciones presidenciales de Brasil, The Guardian reveló que la administración de Donald Trump destinó US$1 millón a un programa dirigido a organizaciones que cuestionan la actuación del Supremo Tribunal Federal. La decisión se conoce después de que la inteligencia brasileña calificara como "crítico" el riesgo de interferencia estadounidense en los comicios.





A días de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre, una nueva decisión de la administración de Donald Trump volvió a poner en el centro de la campaña la discusión sobre una posible interferencia de Estados Unidos. Según reveló The Guardian, Washington destinó US$1 millón de un fondo del Departamento de Estado a un programa orientado a organizaciones que cuestionan la actuación del Supremo Tribunal Federal (STF) brasileño.

La revelación adquiere especial relevancia por el momento en que se produce. Brasil llega a las urnas en medio de una disputa entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Los sondeos publicados en la recta final muestran una elección competitiva y la posibilidad de que la definición pase a una segunda vuelta el 25 de octubre.

El financiamiento estadounidense se conoce, además, después de que la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) advirtiera al gobierno y al Tribunal Superior Electoral (TSE) sobre un riesgo "crítico" de influencia e interferencia de Estados Unidos en el proceso electoral, tal como informó Política Argentina el 19 de septiembre.

US$1 millón para organizaciones que cuestionan a la Corte brasileña

Según The Guardian, la administración Trump destinó más de US$175 millones del Fondo de Derechos Humanos y Democracia del Departamento de Estado a 43 programas en distintos países. Entre ellos aparece uno específicamente dirigido a Brasil, denominado "Countering Lawfare and Censorship in Brazil", que contará con US$1 millón.

El programa apunta a financiar organizaciones de la sociedad civil vinculadas con cuestionamientos a lo que sus impulsores consideran excesos judiciales y restricciones a la libertad de expresión en Brasil.

El destinatario político de esas críticas es especialmente sensible en la campaña brasileña: el STF y, particularmente, el juez Alexandre de Moraes mantuvieron durante los últimos años fuertes enfrentamientos con Jair Bolsonaro y sus aliados.

La administración Trump también tomó medidas contra Moraes. Las autoridades estadounidenses justificaron sus acciones como una respuesta a supuestos abusos judiciales y restricciones a la libertad de expresión. Desde Brasil, en cambio, las medidas fueron cuestionadas como una forma de presión externa sobre las instituciones del país.

La inteligencia brasileña ya había advertido sobre EEUU

La decisión conocida ahora se incorpora a una secuencia que las autoridades brasileñas venían siguiendo desde antes de la elección.

Como informó Política Argentina, un documento reservado de la Abin enviado a la Presidencia, al TSE y al Ministerio de Justicia elevó a un "nivel de criticidad" el riesgo de influencia e interferencia estadounidense. La agencia advirtió sobre una "tendencia de escalada de presión sobre Brasil" por parte de la administración Trump.

El informe no denunció una manipulación de las urnas ni del conteo de votos. Su preocupación se concentró en otro tipo de mecanismos capaces de influir sobre el escenario electoral: presiones diplomáticas, sanciones, medidas económicas y acciones políticas.

La Abin vinculó esas acciones con una estrategia más amplia de Washington para recuperar influencia en América Latina y reducir el peso de otras potencias, especialmente China. Esa caracterización corresponde al organismo de inteligencia brasileño y ha sido rechazada por funcionarios estadounidenses, que sostuvieron que Washington respetará el resultado de elecciones libres y justas.

La preocupación brasileña trascendió además sus propias fronteras. Reuters informó esta semana que funcionarios de la Abin expusieron ante delegaciones de Francia y Alemania sus sospechas sobre interferencias externas en las elecciones y describieron acciones atribuidas a Estados Unidos que irían desde el "lawfare" hasta medidas abiertas de presión.

Legisladores estadounidenses también le reclamaron a Trump

Las advertencias sobre el papel de Washington también surgieron dentro de Estados Unidos. El 24 de septiembre, un grupo de 31 legisladores estadounidenses envió una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, para reclamar que el gobierno de Trump se abstenga de interferir en las elecciones brasileñas.

La presentación, impulsada por la diputada demócrata Delia Ramírez y acompañada por legisladores entre los que se encuentra el senador Bernie Sanders, pidió explicaciones sobre distintas medidas económicas, diplomáticas y políticas de Washington hacia Brasil y reclamó un compromiso de respeto al resultado de las urnas.

Una elección atravesada por la relación con Trump

La disputa con Estados Unidos se convirtió así en uno de los elementos internacionales de la campaña brasileña. Trump mantuvo durante los últimos años una relación política cercana con Jair Bolsonaro, mientras que su gobierno protagonizó sucesivos enfrentamientos con Lula y con sectores del Poder Judicial brasileño.

La revelación de The Guardian agrega ahora un elemento concreto a esa discusión: recursos del propio Departamento de Estado destinados a financiar organizaciones que cuestionan al Supremo Tribunal Federal brasileño en la recta final de una elección presidencial.

El caso forma parte de una reasignación mucho mayor. La administración Trump destinó más de US$175 millones del Fondo de Derechos Humanos y Democracia a programas que incluyen iniciativas anticomunistas y proyectos conservadores en Europa, África y América Latina. Entre ellos figuran US$40 millones para un consorcio encabezado por la Victims of Communism Memorial Foundation.

A tres días de la votación, el financiamiento destinado a Brasil vuelve a colocar sobre la campaña una discusión que ya había llegado a los organismos de inteligencia, la Justicia Electoral y el Congreso estadounidense: hasta dónde puede llegar la actuación de Washington sobre el escenario político brasileño y qué medidas constituyen una interferencia externa en el proceso electoral.