29.09.2026 / ELECCIONES EN BRASIL

Elecciones en Brasil: legisladores de EEUU advierten a Trump

A pocos días de las elecciones presidenciales de Brasil, 31 legisladores estadounidenses enviaron una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, para reclamar que Washington respete el proceso electoral. La iniciativa se suma a una advertencia de la inteligencia brasileña sobre el riesgo de interferencia de Estados Unidos.



Un grupo de 31 legisladores estadounidenses reclamó al gobierno de Donald Trump que se abstenga de interferir en las elecciones presidenciales de Brasil, previstas para el próximo 4 de octubre. En una carta enviada el 24 de septiembre al secretario de Estado, Marco Rubio, los congresistas expresaron su preocupación por una serie de decisiones diplomáticas, económicas y políticas que, según denunciaron, podrían afectar el desarrollo del proceso electoral brasileño.

La iniciativa, impulsada por la diputada demócrata Delia Ramírez y acompañada por otros 29 legisladores, entre ellos el senador Bernie Sanders, reclama explicaciones sobre las medidas adoptadas por Washington y exige un compromiso explícito de respetar los resultados electorales, independientemente de quién resulte elegido. Los firmantes cuestionaron especialmente las sanciones contra autoridades brasileñas, las presiones comerciales y los contactos de la administración republicana con dirigentes vinculados al expresidente Jair Bolsonaro.

Las medidas de Trump que cuestionan los legisladores

La carta enumera una serie de decisiones adoptadas por Washington que los congresistas consideran parte de una estrategia de presión sobre Brasil. Entre ellas aparecen los aranceles impuestos a productos brasileños, las sanciones contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes y la decisión de designar a las organizaciones criminales Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho como organizaciones terroristas.

Los legisladores también cuestionaron el encuentro que Trump mantuvo en mayo con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato presidencial. Según los firmantes, las actuaciones de la Casa Blanca plantean interrogantes sobre la posición que asumirá Estados Unidos frente a los resultados electorales brasileños.

Otro de los episodios mencionados fue el intento del Departamento de Estado de enviar una delegación a Brasil para examinar su sistema electoral. Las autoridades brasileñas rechazaron la visita, mientras que los congresistas solicitaron explicaciones sobre sus objetivos y fundamentos.

La carta también reclama información sobre la revocación del visado de la embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Viotti, y sobre los fundamentos de las sanciones estadounidenses contra autoridades judiciales del país sudamericano.
Los firmantes solicitaron que el Departamento de Estado responda sus cuestionamientos y se comprometa a reconocer los resultados certificados de las elecciones, independientemente de quién resulte ganador.

La inteligencia brasileña ya había advertido sobre el riesgo de interferencia

El pronunciamiento de los legisladores estadounidenses se produjo pocos días después de que trascendiera un informe reservado de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), que había advertido sobre el riesgo de interferencia de Estados Unidos en las elecciones presidenciales.

Tal como informó Política Argentina, el organismo elevó a un nivel crítico su evaluación del riesgo de influencia e interferencia estadounidense. El documento fue remitido a fines de agosto a la Presidencia, al Tribunal Superior Electoral (TSE) y al Ministerio de Justicia.

La evaluación de la Abin identificó una tendencia de escalada de las presiones estadounidenses sobre Brasil y analizó los instrumentos diplomáticos, económicos y políticos que Washington podría utilizar para influir sobre el escenario electoral.
Uno de los antecedentes examinados fue una negociación comercial de 2025, durante la cual el gobierno de Trump presentó a Brasil un documento con 21 puntos. Entre sus exigencias figuraba el compromiso de no impedir arbitrariamente la participación electoral de quienes Estados Unidos denominaba disidentes políticos.

Según funcionarios diplomáticos brasileños citados en aquella investigación, la exigencia hacía referencia a Jair Bolsonaro y a personas condenadas por los acontecimientos del 8 de enero de 2023. Brasil rechazó incorporar esas cuestiones a las negociaciones comerciales.

El informe de inteligencia y la carta de los legisladores estadounidenses presentan preocupaciones coincidentes, aunque tienen características diferentes. El primero constituye una evaluación de riesgos elaborada por un organismo estatal brasileño. La segunda es una iniciativa de legisladores opositores estadounidenses que cuestionan las decisiones de su propio gobierno.
Ninguno de los dos documentos demuestra una manipulación de las urnas o del recuento de votos. Ambos se concentran en las posibles consecuencias de las presiones externas sobre el desarrollo de la competencia electoral.

Brasil y la interferencia de EEUU en América Latina

La carta también sitúa la situación brasileña dentro de un debate más amplio sobre la política exterior estadounidense hacia América Latina.

Los legisladores mencionaron las actuaciones de la administración Trump durante los procesos electorales de Argentina, Colombia y Honduras, y sostuvieron que existe un patrón de intervención política en la región. Se trata de una acusación formulada por los firmantes, no de una conclusión judicial sobre esos procesos.

En Honduras, Trump respaldó públicamente a Nasry Asfura durante la campaña presidencial de 2025. También expresó su apoyo al candidato colombiano Abelardo de la Espriella durante el proceso electoral de 2026. Los congresistas incluyeron estos antecedentes entre los motivos de preocupación por la actuación de Washington.

La discusión también llegó a la Asamblea General de Naciones Unidas. Durante su intervención del 22 de septiembre, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó las interferencias extranjeras en los procesos políticos nacionales y defendió la soberanía de los países latinoamericanos.

Desde Washington, en cambio, funcionarios del Departamento de Estado habían negado previamente que la administración Trump pretendiera interferir en las elecciones brasileñas. En agosto, un alto funcionario estadounidense sostuvo que su país respetaría al gobierno elegido mediante elecciones libres y justas.

Con las elecciones presidenciales previstas para el 4 de octubre, la controversia incorpora ahora una dimensión política dentro de Estados Unidos. Mientras la inteligencia brasileña mantiene su advertencia sobre las presiones externas, un grupo de legisladores estadounidenses reclama explicaciones a la Casa Blanca y garantías de reconocimiento del resultado electoral.