El dólar mayorista arrancó la semana con una nueva suba y alcanzó los $1.529,5, apenas por debajo de la barrera de los $1.530. El tipo de cambio avanzó $4 durante la jornada y extendió una tendencia alcista que ya lleva cinco ruedas consecutivas. Durante la semana anterior acumuló un incremento de $11, equivalente al 0,7%, aunque todavía se mantiene 25,3% por debajo del techo de la banda cambiaria, ubicado en $1.916,74.
La presión también se trasladó al mercado minorista. En el Banco Nación, el dólar avanzó hasta los $1.550 para la venta, mientras que el dólar tarjeta llegó a los $2.015. El promedio de las entidades financieras relevadas por el Banco Central quedó en $1.548,43. En paralelo, los dólares bursátiles continuaron por encima del oficial: el MEP operó cerca de los $1.550 y el contado con liquidación se mantuvo alrededor de los $1.620.
El movimiento cambiario estuvo atravesado por una mayor demanda de cobertura de inversores frente al cierre de mes y por un escenario internacional menos favorable para los mercados emergentes. La suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense endureció las condiciones financieras globales y agregó presión sobre las monedas de la región. En el mercado de futuros, las posiciones proyectaron un dólar cercano a $1.530,5 para el cierre de septiembre y alrededor de $1.612 hacia diciembre.
Pero el principal foco de atención pasó nuevamente por las reservas del Banco Central. La autoridad monetaria interrumpió sus compras el viernes y acumuló durante septiembre apenas u$s232 millones, un ritmo significativamente inferior al registrado en julio y agosto. A la menor capacidad para incorporar divisas se sumó una caída de las reservas brutas en 10 de las últimas 11 jornadas.
La combinación de un dólar en ascenso, menores compras de reservas y mayores necesidades de divisas volvió a incrementar la presión sobre el esquema cambiario. Con el mercado atento a las próximas intervenciones del Banco Central, la evolución de las reservas quedó otra vez como uno de los principales puntos de vulnerabilidad del programa económico.