27.09.2026 / ASAMBLEA DE LA ONU

Todo lo que dejó la ONU: guerras, amenazas y el temor por la IA

La 81ª Asamblea General de Naciones Unidas reunió a líderes de todo el mundo en medio de las guerras en Irán y Ucrania, la crisis en Gaza y una creciente discusión sobre los riesgos de la inteligencia artificial. Trump amenazó a Teherán, Irán respondió desde el mismo atril, Netanyahu habló ante una sala semivacía y los principales empresarios de IA reclamaron reglas internacionales.





La 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas volvió a convertir a Nueva York en el centro de la política mundial. Pero la edición de 2026 estuvo marcada menos por los grandes acuerdos que por las fracturas que atraviesan al sistema internacional: las guerras en Irán y Ucrania, el conflicto palestino-israelí, la disputa entre las grandes potencias y una preocupación que ingresó definitivamente en la agenda de seguridad global: hasta dónde puede avanzar la inteligencia artificial sin controles.

El propio secretario general de la ONU, António Guterres, eligió esa imagen para abrir el debate general. En su último discurso ante la Asamblea antes de concluir su mandato, advirtió que "las fracturas de nuestro mundo se están agrandando" y que "las grietas se han convertido en abismos". Identificó cuatro grandes desafíos para los próximos años: la guerra, la desigualdad, el cambio climático y la inteligencia artificial.



Trump amenazó a Irán y volvió a cuestionar el orden internacional

Donald Trump protagonizó uno de los discursos más duros de las primeras jornadas. El presidente estadounidense defendió la política exterior de su administración y amenazó con "aniquilar" a Irán si no se alcanza un acuerdo que incluya garantías sobre su programa nuclear y la situación en el estrecho de Ormuz, aunque al mismo tiempo aseguró que todavía veía posible una salida negociada.

Trump también volvió a cuestionar al Tribunal Penal Internacional, defendió la estrategia estadounidense frente a Venezuela y Cuba y rechazó los llamados a desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial. En este último punto quedó planteada una de las grandes discusiones de la Asamblea: mientras buena parte de Naciones Unidas reclama algún tipo de gobernanza internacional sobre la nueva tecnología, Washington considera que una regulación excesiva podría limitar su desarrollo.

Desde la Argentina, Javier Milei celebró públicamente la intervención del estadounidense y la calificó como una "masterclass". Un día después, el mandatario argentino utilizó su propio discurso para cuestionar a Naciones Unidas, reclamar por Malvinas, convocar inversiones en Vaca Muerta y defender un desarrollo de la inteligencia artificial con menos controles preventivos.

Irán respondió: "No nos arrodillaremos"

La respuesta llegó desde el mismo escenario. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, acusó a Estados Unidos e Israel de cometer actos de "terrorismo" contra su país y presentó a Irán como víctima de una agresión externa.

"Ayer Trump afirmó que somos terroristas. No somos terroristas; somos víctimas del terrorismo", sostuvo Pezeshkian. Mientras hablaba, mostró fotografías de niños muertos en ataques contra una escuela en Minab. El representante estadounidense que permanecía en la sala abandonó el recinto durante la intervención.

Pezeshkian sostuvo además que Irán no busca fabricar armas nucleares, defendió el derecho de su país al desarrollo nuclear con fines pacíficos y lanzó una advertencia: "Nunca bajaremos la cabeza ni nos arrodillaremos".

Sin embargo, detrás de la confrontación pública también hubo diplomacia. En los márgenes de la Asamblea, representantes iraníes y estadounidenses mantuvieron contactos en los que Teherán planteó sus condiciones para poner fin al conflicto, entre ellas el levantamiento del bloqueo naval y de las sanciones económicas.

Netanyahu, ante una sala semivacía

Otro de los momentos de mayor tensión llegó con el discurso del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Numerosas delegaciones abandonaron el recinto y el mandatario terminó hablando ante una Asamblea parcialmente vacía, mientras en las calles de Nueva York cientos de manifestantes protestaban contra la ofensiva israelí.

La escena condensó el creciente aislamiento diplomático que enfrenta el gobierno israelí en Naciones Unidas en medio de las críticas internacionales por Gaza y Cisjordania. Netanyahu respondió a sus críticos y calificó a quienes abandonaron el recinto como "cobardes morales".

El contraste se produjo poco después con la intervención del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás. Estados Unidos volvió a negarle la visa para viajar a Nueva York, por lo que debió dirigirse a la Asamblea mediante un mensaje grabado desde Ramala. Abás preguntó cuánto tiempo más permanecería en silencio la comunidad internacional y reclamó protección para la población palestina.

Meloni anunció que Italia apoyará sanciones europeas contra Israel

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunció un cambio en la posición de su gobierno frente a Israel y expresó su respaldo a algunas de las sanciones propuestas por la Comisión Europea, en medio de las crecientes críticas internacionales por la ofensiva militar en Gaza. Según informó SDP Noticias, la mandataria consideró que las operaciones israelíes superaron los límites de proporcionalidad y provocaron graves consecuencias para la población civil palestina.

El anuncio supone una modificación de la postura que Italia había mantenido hasta ahora. Meloni reiteró que Israel tiene derecho a defenderse tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, pero distinguió ese derecho de las posteriores operaciones militares en Gaza. Entre las medidas europeas que Italia respaldaría figuran sanciones contra funcionarios israelíes y la suspensión parcial del acuerdo de asociación entre la Unión Europea e Israel, que podría afectar las condiciones comerciales de los productos israelíes en el mercado comunitario. El respaldo italiano no significa que esas sanciones ya hayan sido aprobadas.

La inteligencia artificial llegó al Consejo de Seguridad

Si las guerras dominaron buena parte de los discursos, la gran novedad temática de esta Asamblea fue la inteligencia artificial.

El Consejo de Seguridad dedicó una reunión específica a sus riesgos y convocó a algunos de los principales empresarios del sector. Sam Altman, de OpenAI, y Dario Amodei, de Anthropic, advirtieron sobre dos escenarios centrales: que sistemas cada vez más poderosos sean utilizados deliberadamente para causar daños o que su desarrollo termine superando la capacidad humana de controlarlos.

Altman sostuvo que el futuro de esta tecnología no puede quedar exclusivamente en manos de laboratorios privados y defendió la necesidad de procesos democráticos y gobiernos responsables ante sus ciudadanos. OpenAI también reclamó avanzar hacia estándares técnicos internacionales para los modelos de frontera y mecanismos comunes para informar incidentes.

Guterres fue todavía más explícito. Advirtió sobre los sistemas autónomos capaces de tomar decisiones de vida o muerte y reclamó reglas internacionales vinculantes. "Los robots asesinos no tienen lugar en nuestro futuro", resumió durante su última Asamblea como secretario general.

La discusión dejó expuesta otra fractura internacional: mientras Naciones Unidas y distintos actores tecnológicos reclaman algún esquema global de seguridad, Trump rechaza una regulación que pueda frenar la carrera estadounidense por el liderazgo tecnológico.

Delcy Rodríguez prometió elecciones en Venezuela

América Latina también tuvo uno de los momentos políticos más relevantes de la Asamblea. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, prometió que el país volverá a celebrar elecciones, aunque evitó establecer una fecha.

"En Venezuela habrá elecciones", afirmó Rodríguez, quien dijo que su gobierno inició un diálogo con sectores de la oposición para avanzar hacia una competencia con garantías para las distintas fuerzas políticas. También habló de un proceso de "transformación democrática institucional".

La intervención mostró además el cambio en la relación entre Caracas y Washington tras la captura de Nicolás Maduro en enero. Rodríguez destacó el vínculo con la administración Trump y el acercamiento bilateral en áreas como energía, minería y seguridad.

Zelensky pidió cortar los ingresos de Rusia

La guerra en Ucrania, que se acerca a su quinto invierno, volvió a ocupar un lugar central. El presidente Volodímir Zelensky reclamó aumentar la presión económica sobre Moscú y apuntó especialmente contra los países que todavía mantienen relaciones comerciales con Rusia.

"Los ingresos de Rusia deben seguir siendo un objetivo", afirmó. Zelensky sostuvo que cada flujo de dinero que recibe Moscú contribuye a prolongar la guerra y defendió los ataques ucranianos contra infraestructura energética rusa como parte de esa estrategia.

El mandatario ucraniano también advirtió que su país enfrenta otro invierno particularmente difícil por los ataques rusos contra la infraestructura energética y pidió mantener las sanciones y el respaldo internacional.

Lula defendió la soberanía brasileña y el Pix

Brasil volvió a abrir, como marca la tradición, las intervenciones de los jefes de Estado. Luiz Inácio Lula da Silva utilizó su discurso para cuestionar las interferencias extranjeras en América Latina, defender el multilateralismo y reclamar una reforma del Consejo de Seguridad.

"Brasil no cabe en el patio trasero de nadie", afirmó Lula en un mensaje dirigido especialmente a las presiones externas sobre su país. También defendió el sistema público de pagos Pix frente a los cuestionamientos provenientes de Estados Unidos: "No vamos a ceder a las presiones de multinacionales que quieren privatizar nuestro Pix".

El presidente brasileño también habló de Gaza, inteligencia artificial, cambio climático, regulación de las grandes plataformas tecnológicas y las elecciones brasileñas. Su intervención colocó la defensa de la soberanía nacional como uno de los ejes de la posición brasileña frente al escenario internacional.

Una ONU atravesada por su propia crisis

Más allá de cada discurso, la Asamblea dejó una discusión que atravesó prácticamente todas las intervenciones: qué capacidad conserva Naciones Unidas para administrar un mundo en el que las principales potencias recurren cada vez más a decisiones unilaterales.

La ausencia de figuras como Vladimir Putin y Xi Jinping también reflejó los límites del foro. China estuvo representada por su vicepresidente Han Zheng, mientras Xi priorizó su encuentro bilateral con Trump en Washington. Putin, por su parte, volvió a ausentarse y Rusia quedó representada por su canciller Serguei Lavrov.

Guterres convirtió esa crisis en el eje de su despedida. Señaló que las instituciones internacionales siguen reflejando un reparto del poder perteneciente a otra época, reclamó una reforma del Consejo de Seguridad y calificó de "indefendible" que África continúe sin representación permanente.

La Asamblea de 2026 dejó así una fotografía de un sistema internacional en transición: guerras abiertas, potencias enfrentadas, instituciones cuestionadas y tecnologías capaces de modificar la distribución global del poder. Durante varios días, casi todas esas tensiones confluyeron en el mismo lugar. Y si hubo una coincidencia entre discursos profundamente enfrentados fue, precisamente, que las reglas con las que funcionó el mundo durante las últimas décadas están siendo puestas a prueba.