Luego del escándalo que le valió su renuncia a la jefatura de Gabinete y a la salida del ojo público,
Manuel Adorni presentó ante la Justicia su descargo por la investigación por presunto enriquecimiento ilícito. En ella, negó que exista un incremento patrimonial injustificado y sostuvo que la evolución de sus bienes “encuentra sustento razonable y verificable” en la documentación presentada.
Uno de los principales puntos de la defensa fue el
origen de los dólares declarados en efectivo. Adorni sostuvo que esos fondos surgieron de la liquidación de bitcoins que, según declaró, había adquirido antes de ingresar a la función pública. La defensa calculó en USD 591.544,61 el producido de ocho billeteras y afirmó que parte de ese dinero fue conservado fuera del sistema bancario.
Según el escrito, las billeteras registraron movimientos entre 2014 y 2018, mientras que las cuentas en exchanges regulados fueron abiertas posteriormente. Por eso, el abogado Matías Ledesma sostuvo que se trata de un “activo preexistente al ejercicio de la función pública” y explicó que las operaciones de aquella época se realizaban mediante encuentros entre particulares y pagos en efectivo.
Indio Cuá
Otro de los puntos centrales fue la vivienda del country Indio Cuá. La defensa negó que Adorni haya desembolsado los USD 245.000 que había mencionado el contratista Matías Tabar por las refacciones y sostuvo que el monto efectivamente abonado fue de USD 175.000, financiado con los ahorros que ya habían sido declarados.
Sobre la compra del lote, Adorni explicó que el inmueble costó USD 120.000: USD 100.000 fueron cubiertos mediante un mutuo con garantía hipotecaria y los USD 20.000 restantes se pagaron en efectivo. La presentación también defendió las rectificaciones de sus declaraciones juradas de 2026 y afirmó que buscaron “reflejar correctamente la situación de la sociedad conyugal”.
Caballito
La defensa también justificó la compra y las mejoras del departamento de Miró 550, en el barrio porteño de Caballito, adquirido por Adorni en noviembre de 2025 por US$30.000 en efectivo, que atribuyó a los dólares ahorrados.
En cuanto a los gastos de las operaciones inmobiliarias, explicó que los honorarios de la escribana Adriana Mónica Nechevenko, por más de $15 millones entre 2024 y 2025, fueron abonados en efectivo con esos mismos fondos y facturados a nombre de Bettina Angeletti porque ella gestionó los trámites.
Las otras inconsistencias
Adorni también rechazó que algunas operaciones detectadas por la Fiscalía representaran ingresos o bienes ocultos. Sobre dos deudas declaradas con el Banco Galicia, por $6.429.000 y $3.903.000, sostuvo que eran “inexistentes” y atribuyó su aparición en una declaración jurada inicial a un “error material” que luego fue corregido.
La defensa explicó además movimientos vinculados con familiares y terceros, gastos realizados en efectivo, operaciones con tarjetas y transferencias bancarias. En el caso de una acreditación de $1.762.068,85 en su cuenta sueldo, afirmó que se trató de una transferencia enviada por error a su esposa y devuelta el mismo día, por lo que “no representa un ingreso neto al patrimonio”.
En su presentación, de 78 carillas, Adorni respondió los 20 puntos planteados por el fiscal federal Gerardo Pollicita y sostuvo que la diferencia patrimonial de $43.068.549 señalada por la Fiscalía constituye una brecha que puede ser explicada mediante la documentación aportada. Ahora, la presentación deberá ser analizada por la Fiscalía, que determinará si las explicaciones resultan suficientes o si corresponde avanzar con un pedido de indagatoria.