La temperatura de los océanos alcanzó un nuevo máximo histórico y encendió las alarmas entre los especialistas por sus posibles consecuencias sobre los ecosistemas marinos y el clima global. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) confirmó que el 22 de agosto la temperatura media de la superficie del océano global, excluidas las regiones polares, llegó a 21,1 °C, el valor más alto desde que comenzó la serie de datos en 1979.
El registro superó, aunque por un margen estrecho, el máximo anterior de 21,09 °C alcanzado en marzo de 2024. El dato resulta especialmente significativo por el momento del año en el que se produjo: las temperaturas oceánicas globales suelen alcanzar sus máximos durante marzo y abril, después del verano del hemisferio sur.
Un récord de temperatura en los océanos en pleno agosto
La anomalía no comenzó en agosto. Copernicus informó que julio de 2026 ya había registrado la temperatura media de la superficie oceánica más alta para ese mes, con 20,96 °C, por encima del récord de 20,89 °C establecido en julio de 2023. Desde el 19 de junio, además, la temperatura diaria del océano extrapolar se mantuvo en niveles récord para cada día del año.
El fenómeno comprende el denominado océano extrapolar, es decir, las aguas situadas entre los 60 grados de latitud sur y los 60 grados de latitud norte. Los datos provienen del conjunto ERA5 de Copernicus, cuya serie comienza en 1979.
"Este récord es otra señal clara de un océano sometido a un estrés creciente", señaló Samantha Burgess, responsable estratégica de Clima del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF). Según explicó, El Niño está incorporando calor adicional a un sistema que ya acumula décadas de calentamiento provocado por la actividad humana.
El Niño y el cambio climático detrás del calentamiento
Los científicos identifican dos factores centrales detrás de las temperaturas extraordinarias. Por un lado, el calentamiento global de largo plazo asociado a las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otro, el desarrollo de un fuerte episodio de El Niño en el Pacífico tropical.
El Niño es un fenómeno natural caracterizado por un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial que altera los patrones atmosféricos y puede elevar las temperaturas en distintas regiones del planeta. El evento actual todavía se encuentra en desarrollo y se espera que se fortalezca durante los próximos meses.
De acuerdo con Copernicus, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé una intensificación de El Niño, mientras que los modelos estacionales europeos indican que podría alcanzar niveles no observados en varias décadas.
Qué consecuencias puede tener el calentamiento de los océanos
El aumento de la temperatura del mar tiene efectos que van mucho más allá del agua. Los océanos absorben gran parte del exceso de calor generado por el calentamiento global y, cuando sus temperaturas aumentan, pueden alterar los patrones meteorológicos y aumentar la presión sobre los ecosistemas.
Una de las principales amenazas son las olas de calor marinas. Según Copernicus, la cantidad de días afectados por estos episodios a nivel mundial se multiplicó por más de tres desde comienzos de la década de 1990, con consecuencias sobre peces, corales y otras especies, así como sobre las comunidades que dependen de esos ecosistemas.
Los océanos más cálidos también contribuyen al aumento del nivel del mar mediante la expansión térmica del agua y pueden aportar más energía y humedad a determinados sistemas de tormentas. La oceanógrafa Jane Lubchenco, exdirectora de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), calificó el nuevo récord como "muy preocupante" y advirtió que un océano tan cálido amenaza la vida marina, la seguridad alimentaria y la estabilidad de los patrones meteorológicos.
El interrogante ahora está puesto en los próximos meses. A diferencia de otros récords alcanzados durante el pico estacional de temperatura oceánica, el máximo de agosto se produjo mientras El Niño todavía continúa fortaleciéndose. Para los científicos, su evolución determinará cuánto más puede calentarse el océano global durante los próximos meses.