13.08.2026 / PROYECTO AMBICIOSO

Diputados: el Gobierno consiguió dictamen para el proyecto que busca reformar el BCRA

La Libertad Avanza logró el respaldo de sus aliados para avanzar con los cambios en la Carta Orgánica del Banco Central, después de atravesar una sesión marcada por cruces y tensiones entre las distintas fuerzas.





El oficialismo logró dictaminar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, luego de una reunión de las comisiones de Presupuesto y Finanzas en la Cámara de Diputados. Durante la jornada del miércoles, La Libertad Avanza contó con el respaldo del PRO, la UCR, Innovación Federal y Producción y Trabajo, por lo que el proyecto quedará habilitado para su tratamiento en el recinto el 26 de agosto, junto con la iniciativa de Inocencia Fiscal II.

El plenario se tensó desde el arranque por la exposición de economistas cercanos al oficialismo, entre ellos Miguel Boggiano, Héctor Rubini, Ramiro Castiñeira y Aldo Abram. El diputado Itai Hagman cuestionó su presencia por no contar con cargos públicos: "Son cuatro amigos del gobierno que no tienen ninguna función pública", apuntó.

El clima se agravó después de que Boggiano responsabilizara por igual a gobiernos de distinto signo político por la pérdida de valor de la moneda, lo que generó el reclamo de legisladores del PRO, la UCR y el MID.

Ante los cruces, el bloque peronista optó por retirarse del recinto, mientras el diputado del MID Eduardo Falcone anticipó que no firmaría el dictamen. Para intentar sostener el acuerdo con los aliados, las diputadas libertarias Silvana Giudici y Gabriel Bornoroni pidieron disculpas en nombre del oficialismo, aunque Falcone consideró que dicho intento de despegue no fue suficiente.

A ello se sumó el episodio entre Fernando de Andreis (PRO) y Bertie Benegas Lynch (LLA), quienes discreparon sobre si hubo o no un pedido de disculpas formal. Pese al malestar, el oficialismo logró destrabar el dictamen y dejó encaminado el debate en el recinto para el 26 de agosto.

Los ítems de la reforma

El proyecto busca reforzar la independencia del BCRA respecto del Poder Ejecutivo: prohíbe el financiamiento directo o indirecto al Tesoro, elimina los adelantos transitorios y la compra de títulos públicos en el mercado primario, y establece que la entidad ya no podrá transferir al Estado sus ganancias contables.

Asimismo, dispone la eliminación de las Letras Intransferibles y fija que el único objetivo prioritario del organismo sea preservar el valor de la moneda, en reemplazo de los cuatro fines que había incorporado la reforma kirchnerista de 2012.

Otro cambio sensible es el que exige una mayoría de dos tercios en ambas cámaras para remover al presidente del BCRA, un requisito que la oposición cuestionó por tratarse de una condición que el propio Gobierno no cumplió para nombrar a Santiago Bausili.